jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-12-29 01:32

Tiempo de balances

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | diciembre 29 de 2017

La finalización del año constituye tiempo propicio para realizar valoraciones acerca de los diversos aspectos en la vida de las personas, empresas, instituciones y gobernantes.

En relación con el camino que recorre la humanidad es evidente que el impresionante desarrollo tecnológico y científico en un escenario cada vez más globalizado, viene generando acelerados cambios en las costumbres y tradiciones culturales signados por el aislamiento que se patentiza en el uso de los celulares y demás mecanismos electrónicos, con los cuales la palabra y el diálogo están siendo reemplazados por mensajes y símbolos, rompiendo así el encanto del compartir ideas, emociones y sentimientos.

De otra parte, la sobrepoblación y la necesidad de producir bienes y servicios que satisfagan el frenético consumismo hedonista, amenaza seriamente la estabilidad de los recursos ecosistémicos y profundiza los desajustes geológicos y ambientales en las estructuras del planeta, causando desastres naturales cada vez más recurrentes y violentos.

En el aspecto social es evidente que están regresando los nacionalismos como reacción a las masivas migraciones originarias de los países más pobres, las cuales amenazan las oportunidades laborales y el natural deseo de progreso y bienestar. Así mismo, las ideologías políticas tienden a privilegiar el retorno de ciertos valores y principios conservadores, como reacción a las tendencias del libre desarrollo de la personalidad de la comunidad lgtbi y de la llamada ideología de género, entre otros, que sin duda atacan tales valores y principios, cuyo epicentro es el concepto cristiano de familia.

En la geopolítica se vienen observando curiosos movimientos generados por el nuevo enfoque del gobierno norteamericano, el cual tiene incidencia preponderante en los principales escenarios de conflicto que colocan en serio peligro la paz global, acrecentada ahora por las amenazas de Norcorea con su carrera armamentista; circunstancias que han acercado a los Estados Unidos con Rusia, despertando ciertos temores en China y algunos países europeos como Alemania y Francia.

En relación con los temas económicos es indudable que no obstante la recuperación que se observa en los Estados Unidos, el capitalismo financiero está causando serios problemas en la industria y la agricultura, los cuales se ven reflejados en la disminución de la demanda y el consumo, pues la especulación con los bonos y acciones en las grandes bolsas financieras determinan en buena parte las políticas públicas de las principales potencias.

En relación con Colombia, la implementación del proceso de paz impulsado por el presidente Santos el cual ha constituido su gran apuesta de gobierno, ha generado en los aspectos económicos y sociales un creciente deterioro de su imagen y prestigio que se refleja en los sondeos de opinión, pues tanto el empleo como el consumo, así como la producción industrial y el comercio, presentan índices preocupantes, agravados por la avalancha de impuestos de la reforma tributaria.

En cuanto a los aspectos políticos e institucionales la ola de escándalos que han desvelado aberrantes casos de corrupción, tienen a la opinión ciudadana enardecida contra los dirigentes de las tres ramas del poder público dada su codicia y su cinismo, circunstancia que sin duda tiene origen en el perverso régimen político sostenido por la famosa mermelada y por los rezagos de la penetración del nefasto narcotráfico en las altas esferas del poder.

Por otra parte, crece la delincuencia común y organizada que se ha desplazado de las zonas rurales a las urbanas con ocasión de la desmovilización de las Farc, aunque en determinadas áreas geográficas persiste la violencia armada alimentada por el narcotráfico y la minería criminal; ocasionando ambos asuntos la percepción cierta de que la paz negociada y su consecuente posconflicto han desbordado las expectativas del gobierno y de la opinión.

Por último, nos abocamos a un nuevo proceso electoral cargado de incertidumbre y polarización que habrá de resolver el pulso político derivado del plebiscito por la paz.

  


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