Terrorismo demencial
La sociedad colombiana se encuentra conmovida por el demencial y repudiable acto terrorista perpetrado por algunas fracciones delincuenciales contra la estación de policía San José de la capital del Atlántico. Perdieron la vida cinco integrantes de esta institución que fallecieron por la fuerte explosión que se presentó a las 6:40 de la mañana del día anterior, cuando se encontraban en su formación matutina. Los 29 policías y 14 civiles que resultaron heridos fueron trasladados a centros asistenciales de la capital del Atlántico. Por este hecho fue capturada una persona que en este momento está siendo interrogada por las autoridades en la URI de la Fiscalía en Barranquilla. De igual forma, “la policía Nacional ofreció una recompensa de $50 millones de pesos a quien entregue información para capturar a los demás involucrados. La Fiscalía ya designó a tres fiscales especializados para este proceso. Se han redoblado las capacidades de investigación y de inteligencia”, señaló el general Jorge Nieto, director de la Policía.
Fue un atentando infame, con la grave y cruel meticulosidad de buscar causar daño a los miembros de esta institución y a la población civil, cuando se encontraban inermes cumpliendo con sus funciones misionales y en medio de un sector residencial de Barranquilla. Porque no de otro modo las mentes perversas que cometieron este acto terrorista planean estallar un artefacto explosivo de alto poder en un sector populoso de esta ciudad. Se deben redoblar esfuerzos interinstitucionales que, junto con la solidaridad ciudadana, deben contribuir para dar con el paradero de los responsables de este atroz hecho criminal. Todos entendemos que estos ataques son para afectar el bienestar general de toda la sociedad, porque, sea quien sea, nadie debería estar expuesto a perder la vida a manos de aquellos que no quieren que este país tenga días de paz; de quienes, por los intereses, la filosofía, la venganza, los brazaletes que sean, se atreven a semejante bestialidad contra los seres humanos.
Acerca de los autores, hasta el momento solo hay conjeturas. Así estos atentados contra la Policía, generen varias hipótesis, se debe llegar hasta lo más profundo de las investigaciones. El objetivo de los terroristas es sembrar miedo y división. Nuestra respuesta es sembrar valor y confianza para confrontarlos. En eso tenemos puestas las esperanzas los colombianos. Se tiene que acudir a toda la experiencia acumulada para identificar y capturar a los responsables de tan reprochable acto. No podemos volver a esos tiempos del terrorismo indiscriminado, ocurridos hace tres décadas, que tantas vidas inocentes se llevó. Evidentemente, no es la oportunidad para reaccionar políticamente. Eso sería mezquino e inhumano. Sobre todo, sería hacerles el juego a los terroristas, que lo que buscan es la desestabilización institucional y sembrar miedos y dudas en la sociedad. Procurar réditos políticos en estas horas luctuosas es otra bomba de tiempo. Se puede disentir de las políticas del Gobierno, pero, con entereza, se debe estar de su lado, ante los enemigos de todos.
