martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-01-28 03:59

Terrorismo de Estado

Escrito por: Aníbal Charry González
 | enero 28 de 2019

Después de casi 20 años del infame asesinato del sociólogo y profesor barranquillero Alfredo Correa de Andréis, el Consejo de Estado acaba de condenar a la nación por este hecho  ordenando el pago de una millonaria indemnización, que se agrega a la que ya había efectuado el Tribunal Administrativo de Bolívar a la Fiscalía 33 de Cartagena en el año 2012, determinando que la captura que desencadenó su muerte “ fue el primer capítulo de un plan de agentes del DAS en asocio con paramilitares”, que sin elipsis debemos llamar como terrorismo de Estado tan repudiable como cualquier otra manifestación de  esta laya, ahora que  hemos vuelto a ser víctimas de esta plaga criminal que debe ser repudiada y combatida con igual fuerza  con toda decisión y sin discriminaciones si queremos librarnos algún día de ella, para poder transitar con firmeza por los senderos de la paz y la tranquilidad ciudadana.

Porque pertinente resulta recordar que el profesor Correa de Andréis, fue víctima como tantos otros líderes sociales asesinados vilmente, de un ejercicio sistemático de exterminio que solo ahora se reconoce, como consecuencia de haberse dedicado a la docencia desarrollando un calificado trabajo intelectual y social en poblaciones víctimas de la violencia, el despojo de tierras y en la defensa de los derechos humanos en la costa Atlántica, que por la época de su asesinato(2004) le valió ser sindicado con vileza por el Estado como ideólogo de la subversión para justificar su eliminación, como que la Corte Suprema de Justicia en sentencia confirmó que su captura había sido un montaje elaborado por el DAS que había actuado “en connivencia con el Bloque Norte de las Autodefensas… para inicialmente hacer ver  al profesor Alfredo Rafael Correa de Andréis como un subversivo y después proceder a ejecutarlo”.

Y es que hay que recordar también, ahora que ha sido condenado el Estado por el crimen, que el profesor Correa de Andréis cuando fue  capturado, dirigió ingenuamente una carta al entonces presidente Álvaro Uribe haciéndole ver el sufrimiento y la humillación que estaba padeciendo con la injusta privación de su libertad para que en su condición de supremo jefe del DAS  interviniera para recuperarla, sin saber que era desde las mismas alturas oficiales que se declaraban como enemigos del Estado a quienes desde el trabajo social e intelectual expresaban sus discrepancias con las políticas del Gobierno; carta que por supuesto fue ignorada por el Presidente.

Y pensar que en el juicio contra el “buen muchacho” ex director del DAS Jorge Noguera condenado por el crimen, quedó demostrado que ascendió a uno de los asesinos precisando la Corte Suprema que su ascenso había obedecido  “a las relaciones que tenía Noguera con el bloque Norte de las Autodefensas, organización a la cual le hizo varios nombramientos de personas adeptas a ellas en aras de favorecer sus actividades delictivas”. En suma, una auténtica vergüenza nacional y manifestación del terrorismo de Estado contra quienes no están de acuerdo con el Establecimiento, que también debemos condenar y combatir para que nunca más se repita, lo mismo que cualquier otra manifestación terrorista.