Terror en Estados Unidos
Estados Unidos se ha convertido en el escenario propicio para que se presenten masacres indiscriminadas en algunos Estados, contra la población civil inerme de este territorio. Esto ha venido generando un malestar social y una reacción fuerte contra todos asesinos demenciales que buscan generar terror a través de estos hechos delincuenciales a la sociedad del país del Tío Sam.
Se ha convertido en una afrenta para todas las autoridades norteamericanas, que han estructurado estrategias de inteligencia militar para contrarrestar la presencia de estos desadaptados, que, a través de creencias xenofóbicas, racistas, religiosas y políticas, entre otros factores, tratan de desestabilizar a través del caos y desorden a esta nación, que es considerada un ejemplo de la democracia.
Las dos masacres acaecidas durante el fin de semana colocan en alerta máxima la seguridad de los ciudadanos norteamericanos, en cualquier sitio que se encuentren. Un total de 22 personas han muerto. Dos de ellas fueron asesinadas este lunes y 24 han resultado heridas en un tiroteo ocurrido este sábado por la mañana (hora local) en un complejo comercial de El Paso (Texas). El gobernador Greg Abbot, ha expresado a los medios de comunicación “como uno de los días más sangrientos" de la historia del Estado. De las víctimas mortales, al menos tres son mexicanas, aunque el número podría aumentar. Se trata del ataque con armas de fuego más letal en lo que va del año en Estados Unidos. En la madrugada, se registró otro tiroteo en la ciudad estadounidense de Dayton (Ohio) que generaron nueve víctimas mortales y 16 heridos.
La principal pretensión del terrorismo es la afectación del ámbito psicológico de la sociedad, principalmente infundiendo terror. Este tipo de efectos, pese a la dificultad que pueda suponer su valoración, no deben ser postergados a niveles de análisis marginales. Se trata de una guerra psicológica, tanto racional como irracional que tiene por objetivo la extensión del miedo. Esto es lo que ha sucedido con todos los actos demenciales que se han presentado en el mundo y especialmente en Estados Unidos, donde se han evidenciado durante las últimas cuatro décadas, más de 300 episodios sangrientos. De aquí se desprende la importancia de debatir la libertad del uso de armas por parte de la sociedad norteamericana y que se ha vuelto el foco de debate en la nueva contienda electoral presidencial que se ha iniciado.
