Terremoto en Venezuela
Algunos Estados del norte de Venezuela fueron sacudidas por un fuerte movimiento telúrico que afectaron a la población de este territorio. Este prolongado sismo, tuvo una magnitud de 7,3 grados en la escala Richter, de acuerdo al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y 6,3 grados como lo informa el Instituto de Sismología Local. Ocurrió en la tarde del martes al vecino país causando pánico a sus habitantes, sin que hasta ahora se hayan reportado víctimas ni daños. El movimiento sintió con mayor fuerza en el norte del país, en varios puntos de Caracas y los estados Miranda, Carabobo, Aragua, Zulia, Anzoátegui, Sucre y la isla de Margarita. Decenas de personas debieron de abandonar sus residencias y oficinas. Muchos permanecían en la calle mientras las autoridades les permitían reingresar. Igualmente, en algunos departamentos de Colombia, se sintió con alta intensidad, que obligó a la población a salir a las calles de los municipios.
Lo anterior nos hacer analizar sobre las medidas de prevención y atención que deben tener estructurados, dentro de los planes de contingencia para tal efecto. Cada vez que suceden estos eventos naturales, nos hace recordar el terremoto ocurrido el 9 de febrero de 1967 que generó la destrucción de algunos edificios públicos (Palacio de las 56 ventanas donde funcionaba la gobernación del departamento) y gran parte de la infraestructura locativa se derrumbó, que, junto con la muerte de más de un centenar de personas, generó una desestabilización productiva en la región.
Por tal motivo, se hace indispensable repensar en todas las instituciones oficiales y privadas, si estamos preparados en caso de la ocurrencia de un sismo de alta magnitud como el ocurrido en el vecino país. Nosotros estamos expuestos a la ocurrencia de un terremoto, porque nuestro territorio está ubicado en zona de alto riesgo sísmico, que puede provocar pérdidas de vidas humanas, daños a las viviendas y a la infraestructura productiva, porque carecemos de una cultura de la prevención y las edificaciones no están construidas en su mayoría, con materiales sismo resistentes.
Cuando se recorren algunos sectores residenciales de Neiva y la zona del microcentro del municipio, se pueden detectar construcciones que no cumplen con las mínimas exigencias contempladas en el Código de Sismo Resistencia en Colombia, porque no presentan vigas de amarre y los materiales utilizados en su edificación, son de características inferiores a las exigidas en la normatividad vigente. Estas deben ser de mejor calidad y de mayor contextura, para que permitan soportar cualquier movimiento telúrico.
