Terminan los pliegos sastre
Los grandes escándalos de corrupción que se han venido presentando en el país durante los últimos años, están permeando de manera negativa la imagen institucional y han puesto en la picota pública a las altas esferas del Estado. En todos los ambientes de la opinión pública, se empieza a presentar un rechazo generalizado por los innumerables casos de corrupción que se están presentando en esta Nación. Desafortunadamente dentro de la mente de los colombianos, no se tiene confianza de que este accionar gubernamental, contrarreste este flagelo. Existe un escepticismo, dados los escándalos que se denuncian a través de los medios de comunicación frecuentemente.
El presidente Iván Duque Márquez, firmó el Decreto Ley, que pone fin a los pliegos sastre que se han venido utilizando durante las últimas décadas y que han servido de eslabón para birlar los dineros públicos de los colombianos. Con esta medida gubernamental se acaban los únicos oferentes en las licitaciones. Se busca tener un efecto sobre la contratación transparente del Estado. Las áreas a las que se les aplicará a la contratación corresponden a la infraestructura y transporte a nivel nacional. Se espera acabar con los carteles de únicos proponentes, que siguen imperando en el gobierno nacional y en los entes territoriales.
Igualmente, se buscan que las pequeñas y medianas empresas de ingeniería tengan mayores posibilidades de contratar con el Estado, para terminar con el denominado carrusel de contratos que pululan en la administración pública. Se busca la aplicación rigurosa de todos los aspectos contractuales previamente pactados y que en muchas ocasiones no se cumplen y por lo tanto no podrán volver a contratar con el Estado.
Para el presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, Juan Manuel Caicedo Ferrer, se estandarizan los criterios a calificar en los procesos licitatorios. Así se evitan los únicos oferentes. Con todo lo anterior, se convierte en un paso más en la lucha contra este flagelo de la corrupción. Se espera que los Organismos de Control, empiecen a generar los estrictos controles para que se cumplan con lo preceptuado, en dicha norma gubernamental. Será un gran dolor para los ordenadores del gasto, que están acostumbrados a seleccionar a dedo los respectivos contratistas de obras públicas, a sus intereses. Hay que recuperar la credibilidad del poder público que empieza a ser metástasis en la mente de los colombianos por estas circunstancias. Con ello se busca incrementar la confianza de los ciudadanos en el manejo del erario y de todo el accionar estatal.
