viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-12-21 02:42

Teníamos la razón (II) 

Escrito por: Álvaro Hernando Cardona González
 | diciembre 21 de 2019

Decíamos en la columna pasada que no solo es contra la ética permitir que delincuentes de hechos de lesa humanidad, no sean juzgados e incluso en cambio fueran premiados por la sociedad indolente, sino que eso afecta grave e irremediablemente la existencia y estabilidad del Estado. Seguimos estando en favor de la “cero tolerancia al delito, la contravención y la impunidad”, de donde viniere. Sin distingos. De quien sea y contra quien sea. Estamos convencidos de que ese es el único camino para una sociedad incluyente, igualitaria, justa y moderna. Y eso trae un Estado que por ser respetado por todos y sin límites, lo hace estable y fuerte.

La semana pasada nos apoyamos en las disquisiciones que hace el jurista Rodrigo Uprimmy Pero hoy lo hacemos en el examen de nuestra realidad: estamos más polarizados, desunidos y conflictivos que antes. No hay duda.

Aunque los expertos como Uprimmy advierten que es necesario rescatar el derecho de todos a una pronta y eficaz justicia, lo cual implica ejercerla y aplicarla en tiempos razonables, se hacen distinciones. Y ahí radica el problema. La izquierda aparentemente sólo “buscando garantías” para miembros de bandas como Eln, Farc, Epl, y la derecha, aparentemente sólo “buscando garantías” para miembros de bandas como paras y combos. Entre tanto nos quedamos en las diferencias, en los distingos evidentes y en la injusticia para quienes sólo deseamos que disminuyan los delitos y las contravenciones. En la cita que mencionamos la semana pasada, sobre declaraciones del profesor Uprimmy cuando la justicia únicamente afecta o beneficia a una parte interesada, se “puede comprometer la estabilidad del país”. Total razón le asiste. Lo estamos viendo hace décadas.

También ya hemos mencionado sobre este aspecto la famosa frase de Albert Einstein: si quieres resultados diferentes, haz las cosas diferentes. Pero en Colombia seguimos haciendo las cosas iguales esperando que Colombia cambie, y no ha sido así. Cambia? Sí, pero para empeorar. Y es lamentable.

Con ocasión de la llegada de la Navidad, la época que debería hacernos reflexionar sobre las razones de la venida de Cristo a este mundo humano, los anteriores comentarios deberían servirnos para una reflexión no solo cristiana, religiosa, sino sobre todo ética: ¿vamos a seguir excusando las razones de unos u otros para hacer daño a la sociedad? ¿vamos a seguir permitiéndoselos? Celebrar la venida del Salvador del mundo fue o será para imponer justicia igualitaria: el judaísmo, el islamismo y el Cristianismo coinciden en ello y de ello derivan su fundamento. Que la Natividad sirva entonces para cambiar y aspirar que Colombia empiece un camino que no ha transitado hacia un futuro mejor.