jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-01-31 12:38 - Última actualización: 2018-01-31 12:38

Suspensión de los diálogos

Escrito por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
 | enero 31 de 2018

Los hechos terroristas perpetrados por el grupo insurgente del ELN durante los últimos 20 días, una vez terminó el acuerdo bilateral del cese de hostilidades, que obligaron al gobierno nacional a la suspensión de manera unilateral, del quinto ciclo de conversaciones que se tenía previsto iniciar en los próximos días, hasta que no exista coherencia entre sus palabras y sus acciones belicistas. Lo expresábamos en el editorial del lunes anterior, que Colombia es considerada uno de los países donde más se presentan actos terroristas contra la fuerza pública y la población civil, generando con su accionar, un malestar y un ambiente hostil en la sociedad, con sus consecuencias sociales, económicas y ambientales en los territorios donde ocurren estos eventos. La misma, ha empezado a generar duras controversias en el ámbito de la opinión pública.

Todos conocemos que cuando se empezaron los diálogos en Quito Ecuador, en la mesa no estaban sentados los voceros de los angelitos del cielo. Era la primera vez, que el gobierno nacional lograba sentarse a dialogar formalmente con este grupo narcoterrorista, para buscar un acuerdo definitivo de paz. Durante más de cincuenta años, han logrado generar un ambiente de terror y de zozobra a los habitantes de algunas regiones del país y han afectado permanentemente a la infraestructura económica, en detrimento del bienestar de la sociedad colombiana. Los recientes hechos, donde han perdido la vida de manera inmisericorde algunos valientes integrantes de la fuerza pública y del Ejército Nacional, han ocasionado un rechazo general de la sociedad colombiana.

Consideramos que hay que seguir persistiendo con los diálogos, a través de unas reglas claras y convincentes que conduzcan a frenar paulatinamente el conflicto armado. Así fue la experiencia con el grupo de las Farc. Se pudo negociar en medio del conflicto, pero se lograron importantes avances para disminuir su accionar belicista y narcoterrorista, logrando de manera definitiva su desarme y su reinserción a la civilidad colombiana. El gobierno nacional no debe bajar la guardia y se deben seguir intensificando las operaciones militares contra todas las estructuras de este grupo guerrillero, para buscar la disminución de su actuar delictivo. Es indispensable que se debe persistir por la salud y el bienestar de todos los habitantes de este país, que estamos cansados de la guerra, conociendo que un proceso de paz no se construye de la noche a la mañana. Sus voceros deben dejar la utopía del espejismo, donde sus delirios de lucha absurda e irracional, los conducen a creer que los colombianos somos idiotas y tontos y que, por lo tanto, el gobierno debe arrodillarse ante sus pretensiones. Deben pensar en la grandeza del país y en la esperanza que tenemos las familias colombianas de vivir en armonía y en la búsqueda insaciable de la reconciliación nacional para bien de las actuales y futuras generaciones.


Comentarios