Superando a Hollywood
Da la impresión de que en Estados Unidos , la industria cinematográfica es bastante imaginativa y macabra al momento de recrear guiones de películas o series de suspenso (género thriller), en dónde la trama se concentra en la malicia y la sevicia empleada por los criminales para llevar a cabo sus asesinatos. Claramente, muchas de estas historias, no necesariamente han surgido de la retorcida imaginación de un escritor, sino que son adaptaciones de hechos escalofriantemente reales. Tal es el caso de la familia Manson, el asesino de Zodiac o el famoso OJ Simpson.
Esta serie de crímenes, hacen pensar, que son producto de una sociedad del primer mundo, caracterizada por las banalidades, el hedonismo y muchas veces simple y llana aburrición por la vida, sumado a una alta exposición de violencia en los medios y una relativa facilidad para conseguir armas.
Sin embargo, lo que pensamos es producto de esa decadencia dentro de la sociedad norteamericana y que se transfiere a las salas de cine o a las pantallas de televisión, parecen no tener comparación con los crímenes de los cuales hemos sido testigos como sociedad colombiana.
Tenemos dentro de nuestro sistema penitenciario al considerado segundo asesino en serie del mundo, Luis Alfredo Garavito, con más de 150 asesinatos en su haber, mayoritariamente niños.
En el pasado, han existido otros psicópatas a los cuales se les ha conocido por nombres muy propios de la prensa roja, o de las películas detectivescas de los años 50 como “el doctor mata”, “el monstruo de los andes”, o el “monstruo de los cañaduzales”, cada quien cegando la vida de muchos niños y niñas de zonas marginales que de por sí, ya tenían una calidad de vida lamentable.
Crímenes de tiempos recientes han tenido elementos comunes, seres sin ningún tipo de remordimiento, con miradas heladas, capaces de realizar las peores abominaciones ;tal es el caso del niño Luis Santiago, asesinado por su propio padre, el empalamiento de rosa elvira cely en el parque nacional, o el rapto y posterior muerte de la niña yuliana samboní a manos de un hombre de la alta sociedad bogotana, con residencia en un edificio que el mismo diseño y que nombró Equus como una película cuya trama hace referencia a un joven con problemas psiquiatricos que se ha encargado de matar caballos de una manera poco usual.
En estos días nos volvemos a encontrar con una noticia inquietante, con todos los elementos perturbadores propios de una película sangrienta. El joven galán que seduce a una mujer mayor a la que que convence a dejar todo por él, la hace fimar un seguro de vida a su favor, la asesina, le intenta desaparecer y posteriormente tiene la suficiente sangre fría para salir en medios con una tranquilidad inusitada a pesar de que todos los elementos materiales apuntan a su culpabilidad.
La salud mental de los colombianos hace mucho que está subvalorada y debemos hacer algo al respecto, estos monstruos no salen de la nada.
