Subcultura que Afecta la Convivencia Urbana
Coronel Nelson Quiñones Manchola
La existencia actual de zonas de conflictividad e inestabilidad urbana, se deriva de múltiples factores socioeconómicos, culturales y criminales. Están ligadas a las consecuencias de los fenómenos de violencia que ha padecido el país desde mediados del siglo XX, así como a las desigualdades sociales y la insuficiente dinamización de políticas públicas, que a su vez han provocado el desplazamiento, voluntario y forzado de campesinos hacia las urbes, quienes llegaron en su mayoría a engrosar los asentamientos humanos y los cordones de miseria.
Estos espacios presentes en la mayoría de ciudades colombianas, configuran escenarios que sirven de caldo de cultivo para las dinámicas criminales de mayor afectación a la convivencia y seguridad ciudadana, donde el común denominador es el consumo de estupefacientes con una afectación preponderante a la población de niños, niñas y adolescentes, articulado por actores delincuenciales que buscan institucionalizarse de múltiples formas, una de ellas es a través de falsas premisas de seguridad y/o territorialidad, haciendo oposición a cualquier presencia de la institucionalidad.
Desafortunadamente, en la pretensión de dichos actores por enquistarse en los escenarios citados inicialmente, se difunde una subcultura de desadaptación a las normas básicas de convivencia que trasciende a la desobediencia, e incluso a manifestaciones violentas mediante agresiones verbales y físicas contra los policías que se encuentran desarrollando los procedimientos, que precisamente buscan salvaguardar y proteger la integridad, dignidad y/o propiedad de los ciudadanos. Es así como se crean falsas percepciones de “territorios vedados” o zonas grises para la institucionalidad.
Acá quiero resaltar que para la Policía Metropolitana de Neiva es claro que se ha hecho y se hará presencia en todos los rincones de la jurisdicción a través los medios legales que sean necesarios, es decir, bajo el uso proporcional y legítimo de la fuerza en defensa del principio de autoridad y el cumplimiento de nuestra misión. No obstante, el hecho de evidenciar escenarios de obstaculización a los procedimientos de policía, demuestra la idealización de quien transgrede las normas y le facilita su continuidad en el camino de la ilegalidad, práctica que haciendo una analogía podría compararse a aquel quien tiene de mascota una serpiente venenosa, que tarde o temprano por su instinto, le atacará.
Es preciso indicar entonces, que más temprano que tarde las actuaciones que ya se vienen desarrollando en el ámbito investigativo, darán sus frutos con un alto impacto en la recuperación de la seguridad en las zonas de conflictividad e inestabilidad urbana en la ciudad de Neiva, a través de una ruta que se tiene trazada para intervenir y recuperar entornos; paralelo a una articulación de esfuerzos entre las actividades de prevención y educación ciudadana con los programas de la administración local para la recuperación del tejido social.
Por último, destaco aquella frase de Edmund Burke, quien comentó que “para que el mal triunfe, sólo se necesita que los hombres buenos no hagan nada”, significando el gran potencial que se encuentra en las comunidades, especialmente en las zonas más vulnerables, porque desde luego, la gente buena son la mayoría, a quienes hago el llamado a acompañar a su policía, a ser críticos desde la base del respeto y aportando a partir de su rol como ciudadano para mejorar la convivencia y seguridad en su entorno.
