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Opinión/ Creado el: 2020-10-07 02:27

SORPRESAS QUE TRAE LA VIDA

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 07 de 2020

Por Luis Humberto Tovar Trujillo

Definitivamente cada día trae nuevas sorpresas; y esta, como sacada de la manga, al mero estilo tahúr, los integrantes de las Farc en el congreso, resolvieron sanear a Samper, Serpa y todos sus comilitones, de las responsabilidades penales por el asesinato cruel de Alvaro Gomez.

Sigo creyendo que el contubernio delincuencial formado por ese equipo del “todo fue a mis espaldas”, resolvió presentarle la cuenta de cobro a las Farc por el respaldo irrestricto dado al lavadero de la Habana.

Todos ellos en coro, y sin excepción, al menos notoria, respaldaron el mismo, utilizando también los estrechos vínculos de Piedad, con Chávez y Maduro, venida a menos últimamente, pero ha servido de parlante para los anuncios de la estrategia reforzada, tardía y extraña sobre el magnicidio de Gomez Hurtado.

Todos ellos, bandidos si son, pero no brutos; el arte del delito, como actividad única y exclusiva de los delincuentes de toda la vida, implica unas destrezas intelectuales, como lo dicen los dedicados a la psicología criminal, y esta manifestación, no es mas que el resultado de esas habilidades de semejante magnitud, que han convulsionado el mundo jurídico y político de acontecer reciente.

Es el pago, a esa cuenta de cobro, por ese evidente respaldo y garantía al resultado final, un lavadero de toda la riqueza ilícita de las Farc, independientemente de que, por lo abortivo del proceso, se haya corrido el riesgo, como en efecto se diò, de mantener viva la guerra, por las inequidades en la repartición de la torta delincuencial de la Habana.

¡Quedamos a paz y salvo!, supongo seria la exclamación estruendosa, al interior de los protagonistas del ingenioso recurso, para creer que, con ello, estaban aseando la cara de todos esos personajes de reconocido oscuro proceder, utilizando la justicia creada especialmente para legitimar la impunidad delincuencial de esos protagonistas.

Deben estarse lamiendo los bigotes los integrantes de ese vicioso e indigno tribunal de la impunidad, por tener el papayaso, para consumar, en una única sentencia, después de tantos años de infertilidad intelectual y jurídica, y hacer de ese momento y de ella, el hito sublime de la literatura jurídica de la impunidad para toda la historia delincuencial de Colombia.

Siguen creyendo que la expresión fatídica del “quizás, quizás, quizás”, se prolongaba en la concepción que se tiene del resto de nuestra sociedad, de ser estúpida, y comernos el cuento de la autoría material e intelectual de ese magnicidio; y para adornar el dicho, y hacerlo de alguna manera creíble, incluyeron los asesinatos de otros personajes de la vida nacional.

Sigan creyendo que los anales de Tirofijo, y sus aliados vivos y muertos, dicen de una confesión, cuando de lo que se trata fue de un secreto entre delincuentes para chantajear a otros delincuentes en el respaldo al proceso futuro de años después.

Están como el cuento, “le mande pagar con el muerto, señalando el ataúd en el velorio”.