Soñar, el primer paso para construir
Por. Cielo Ortiz
¿Qué es lo que mueve a la humanidad sino los sueños? La historia está llena de ejemplos de cómo sueños de seres humanos dieron origen a grandes civilizaciones, países, ciudades, obras de arte, descubrimientos. Soñar es el primer para hacer que las cosas pasen, de lo contrario estaremos condenados al estancamiento o al continuismo, a hacer lo mismo así lo que se haga carezca de sentido. Propuestas basadas en sueños han impulsado históricas transformaciones.
Fue el Sí se puede del Presidente Belisario Betancur, que en paz descanse, el que le permitió al país firmar el Acuerdo de Paz de los años 80. Fue el Yes, We can de Barack Obama, que invitaba a soñar a los Estados Unidos como un país distinto, el que permitió una recuperación económica histórica en esa nación, y fue el I have a dream (Yo tengo un sueño) de Martin Luther King el que se convirtió en la gran consigna contra el racismo. Y la Gesta Libertador no fue otra cosa que el sueño de Simón Bolívar. Entonces, soñar una nueva ciudad debería ser una exigencia de los ciudadanos para quien pretende gobernarla, porque el sueño es el inicio de las obras concretas.
Los sueños son los ideales de las gestas más maravillosas que luchamos día a día: Una madre que se levanta a trabajar para sacar adelante a sus hijos, un padre que busca volver pronto a casa para estar con su familia, un empresario que cada día ve crecer su negocio con esfuerzo, dedicación y trabajo serio. Un emprendedor que no renuncia a su idea hasta cumplirla. En los sueños comienzan nuestras vidas, soñamos con ser grandes, soñamos con obtener educación, con una familia, otros sueñan con hijos, con viajar, con tener un buen empleo, con construir una casa y es eso lo que nos hace perseverar en nuestras metas. Es mi sueño, decimos con frecuencia.
Como arquitecta me preparé para planear, diseñar y ejecutar obras, no solo con estética, sino con sentido. No era suficiente tener buenas ideas, sino además, llevarlas a cabo con disciplina, perseverancia, e incluso valor para no dejarse vencer por las adversidades. Quien sino un soñador habría imaginado que nuestra región se convertiría en punto de referencia del café especial. O que la cholupa, las achiras y el sombrero de Suaza se convirtieran en los productos embajadores del Huila.
Cada sueño es una realidad por conseguir, si no, podemos preguntarle a las jugadoras del Atlético Huila, que acaban de entrar al libro de la historia de Colombia, como el primer equipo campeón de la Copa Libertadores de América Femenina, mujeres que no temieron soñar y volvieron a casa con sus ilusiones hechas realidad. Como dijo Yoreli Rincón, su jugadora estrella, “el miedo no existe solo disfrutemos de lo que nos atrevemos a soñar. Somos campeonas continentales”.
Estos son solo algunos ejemplos de nuestro gran potencial para alcanzar las metas difíciles, por eso estoy recorriendo la ciudad para escuchar a los neivanos, porque quiero construir un Plan de Gobierno que refleje nuestros sueños y necesidades, como lo han hecho otras ciudades en el mundo. Soñemos juntos Neiva, porque si no soñamos la ciudad que queremos no podremos crecer sobre nuestras fortalezas, sino que seguiremos viendo nuestras limitaciones.
Construyamos una ciudad, no solo se llena de viviendas y cemento, sino de hogares con personas y familias que vivan felices, en entornos concebidos para la totalidad de sus habitantes, con mejores oportunidades para las nuevas generaciones.
Al comienzo muchos de nuestros sueños parecen imposibles, los vemos lejanos, tanto que los sentimos inalcanzables, pero si nos comprometemos y trabajamos juntos por ellos, terminarán siendo realidades, porque esa es nuestra única y mejor opción.
