Soluciones viables y útiles
Por: Luis Humberto Tovar Trujillo
Nuevamente se ha venido retomando el tema del estadio Guillermo Plazas Alcid. Pareciera que existieran todas las maldiciones del mundo sobre un escenario que ha dejado grandes recuerdos al Departamento y a la Ciudad de Neiva.
Ha sido el estadio de futbol mencionado, digámoslo de alguna manera, objeto de maniobras a destiempo, porque en su oportunidad cuando se sucedieron las grandes inversiones nacionales, hechas por Coldeportes en su época, con motivo del mundial de futbol sub20, extrañamente fue excluido el de Neiva, y escogido para esas inversiones el Estadio Jaime Morón de Cartagena, para esa época una ciudad abiertamente beisbolera y sin los antecedentes futboleros de nuestra ciudad.
Conste que, desde esa época, teníamos dirigentes huilenses en las altas instancias del futbol, que no sobra decirlo es un negocio eminentemente privado.
Hace un tiempo, recién se posesionaba el actual alcalde de la ciudad, Dr. Lara, y habiéndose sucedido el episodio desagradable del pago de unos recursos al contratista incumplido, sin haberse investigado la situación del contrato, máxime cuando había sucedido un episodio de destrucción de un sector de la construcción, que en términos del derecho policivo, “amenazaba ruina”, alegremente se entregaron esos recursos, que se convirtieron en el dolor de cabeza de la actual administración, y que hoy, es citado por la procuraduría inicialmente, y tengo entendido, que con motivo de la muerte de unos trabajadores, ha tenido que concurrir a las instancias judiciales de cualquier orden, a dar las versiones correspondientes.
En esa oportunidad le recomendé al burgomaestre, muy respetuosamente, que vendiera ese estadio a la Dimayor, aprovechando la presidencia de Jorge Fernando Perdomo, para que comenzara a hacerles patrimonio a los clubes de futbol, como sucede en Suramérica y el mundo, donde los equipos son dueños de los estadios, igual se hiciera con todos los estadios del país.
Se molestó por la propuesta. Hoy la Conmebol que congrega a todos los países de Suramérica, les ha dado orden perentoria a las federaciones afiliadas que exijan la propiedad de sus estadios en un termino de 10 años a los equipos de futbol afiliados.
El Estado no tiene porqué aportar bienes a un negocio particular como el futbol, máxime cuando difícilmente, como en Neiva, solo se presta al Atlético Huila; ninguna selección Huila entrena en el estadio, no dejan ni entrar; cuando hablamos de jugadores nacidos huilenses, no hay mas de cinco; las empresas como Electrohuila y patrocinadores que apoyan el A. Huila, no exigen que se les dé oportunidades a jugadores del Huila y estos se van para otros equipos.
En síntesis, los bienes del Estado son para el interés colectivo, no para favorecer negocios particulares y rentables, además.
