Solidaridad y legalidad
Por: Cielo Ortiz Serrato
Es imposible dejar pasar este espacio sin unirme a las voces que en Colombia y el mundo reclaman que la democracia vuelva a Venezuela. El régimen dictatorial de Nicolás Maduro ha dejado millones de víctimas en el vecino país, que han tenido que dejar su tierra para buscar porvenir en distintos lugares del mundo. Su gobierno, si es que es posible llamar así a un mandato ilegítimo, ha sido un foco de corrupción, arbitrariedad y está basado en la ilegalidad y la violación reiterada de los derechos electorales. Como lo han manifestado recientemente las potencias europeas, y el Grupo de Lima, que ha suscrito la declaración en la que exigen la salida pacífica a la crisis venezolana.
La crisis venezolana ha afectado a nuestro país de manera importante. De acuerdo con cifras de Migración Colombia, en los dos últimos años (2017-2018), periodo en el que se ha agudizado la crisis en el vecino país, la cifra de venezolanos en Colombia pasó de 39.311 a 769.726; muchos de ellos viven en condiciones inhumanas, desarraigados, mendigando en las calles de las principales ciudades del país. Nuestro gobierno ha sido generoso en las medidas para acogerlos, ha reconocido el mandato transitorio de Juan Guaidó, quien públicamente se comprometió a convocar a unas nuevas elecciones para terminar el régimen ilegal de Maduro.
Mientras esto ocurre, los colombianos debemos ser aún más generosos con nuestros hermanos venezolanos, acogerlos y brindarles la información y el apoyo que necesitan para poder acceder a las ayudas que el gobierno les ha extendido. Desde la instauración del régimen no ha habido un punto de mayor avance frente a la salida de Maduro que este. Ni el pueblo venezolano, ni la comunidad internacional debe ceder en este momento hasta tanto la democracia en el vecino país no sea restaurada.
Colombia, que ha demostrado tener una democracia sólida, debe aprender de lo que sucede en Venezuela. Y este aprendizaje toca a gobernantes y gobernados, a los políticos tradicionales, a empresarios y trabajadores. Juntos debemos avanzar en sociedades más equitativas a través de políticas públicas que miren los intereses de los menos favorecidos, y la política debe plantearse sin odios, sin sectarismos, sin extremos, no importa la naturaleza. Los ciudadanos deben salir a votar y participar activamente en la toma de decisiones sobre el futuro del país, y quienes aspiramos a gobernar debemos ser responsables en mirar la necesidad de la minoría, y apoyar la generación de empleo, los sectores que jalonan la economía y que permiten la creación de valor.
