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Opinión/ Creado el: 2018-02-23 11:57 - Última actualización: 2018-02-23 11:58

Solidaridad con Venezuela

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | febrero 23 de 2018

Si viviera el Libertador Bolivar  ¿que podría estar sintiendo y pensando con el drama humanitario que padece el pueblo venezolano?

Seguramente estaría acongojado por la tristeza y censurando con furor la tiranía del régimen que en su supuesto nombre inició Chávez y consolidó Maduro.

Nunca se hubiera imaginado que el bravo pueblo que lo vio nacer y al que le entregó todos sus desvelos, esfuerzos y gestas libertadoras del yugo español, pudiera haber transitado de la imperfecta pero indispensable democracia bipartidista, a los oscuros y tenebrosos populismos que la han conducido a su peor tragedia humanitaria.

Las informaciones, imágenes y testimonios que diariamente se dan a conocer por los diversos medios de comunicación, multiplicados a través de las redes sociales, no han logrado despertar la urgente e indispensable solidaridad de los países y organismos multilaterales, creados para garantizar los sistemas democráticos y defender la dignidad humana y los derechos de la población.

Ya nadie desconoce que lo que hoy existe en la hermana república es un régimen de terror que ha propiciado el hambre, la miseria y la ruina del que llegara a ser el país más rico de la región latinoamericana.

La destrucción de su aparato productivo en todos los renglones de su economía, más la aberrante corrupción del gobierno que ha despilfarrado su inmensa fortuna petrolera; han constituido la eficaz estrategia para someter la voluntad del pueblo que inerme e indefenso, es pisoteado por las milicias bolivarianas armadas y auspiciadas por el régimen.

Lo inexplicable es que la ONU, la OEA, y demás organismos de la burocracia internacional, no hayan intervenido con la urgencia que se requiere para proteger a la población y garantizarle a los opositores políticos del oprobioso régimen sus derechos. Tampoco los gobiernos de la región, salvo el de Argentina, han tomado cartas en el asunto para que se exija un diálogo franco del gobierno con la oposición, que conduzca a una salida democrática a la enorme crisis institucional y humanitaria. Mientras tanto, Maduro y su camarilla de bandidos, arrecian en sus descarados propósitos de consolidar la tiranía.

Mientras tanto, Colombia asume solitaria la avalancha de migrantes por su extensa frontera, generando demanda de empleo, asistencia humanitaria y de servicios básicos de salud, educación y vivienda para sus familias.

 Lo que viene ocurriendo hace recordar las advertencias que en su momento se le hicieron al presidente Santos, cuando decidió hacer de Chávez su “ nuevo mejor amigo “, con el fin de que éste apoyara los nacientes diálogos de paz con las Farc. Se equivocó rotundamente en tal estrategia; puesto que ahora Maduro lo insulta y amenaza con revelar secretos inconfesables que rodearon tal negociación; dando así a entender que el chavismo venezolano ha chantajeado permanentemente a Santos y ahora le toca asumir las consecuencias, entre otras, que el ELN practique el terrorismo en nuestro territorio resguardado y protegido por Maduro, tal como lo reveló el propio ministro de defensa colombiano.

Y pensar que todavía hay ingenuos que por su exceso de buena fe piensan que el espejo venezolano no es una amenaza para la democracia colombiana, razón por la cual, nos llaman guerreristas y de extrema derecha a quienes censuramos los excesos del A F con las Farc y la estrategia de polarizar a la opinión colombiana entre ricos y pobres como lo vienen insinuando los acuerdos aún no desvelados entre Timochenko y el candidato Petro.

 El espejo de lo que ocurre hoy en el hermano país será la mejor lección para que no nos equivoquemos los colombianos, pues Santos, las Farc y sus aliados, nos quieren conducir con Petro a situaciones semejantes.

      


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