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Opinión/ Creado el: 2020-08-04 03:11

Sin las armas al poder

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 04 de 2020

Por: Néstor Pérez Gasca

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Gran conmoción ha generado a última hora las noticias sobre dos grandes antagonistas que han mantenido al margen del dolor y el miedo a nuestras generaciones. Por un lado, la amenaza de guerra civil por parte de la derecha extrema; y por otro, la desfachatez de las Farc al negar lo relacionado con el reclutamiento forzado de menores en Colombia.

Me preocupa desconsoladamente ambas situaciones, por una orilla: un grupo de ciudadanos y seguidores del “uribismo”, que en lugar de apaciguar el “fuego” de la violencia lo están atizando con “el llamamiento al alzamiento en armas”, en caso que el expresidente y hoy senador Uribe sea llevado a una medida de aseguramiento, por uno de los casos en el cual funge como indagado.

Esas palabras de incitación a la guerra y en contra de las supuestas decisiones “tiranas” de la Corte Suprema de Justicia, usualmente eran las frases de cabestro de las otroras guerrillas de izquierda. Sin embargo, hoy se rencauchan paradójicamente en los sectores de la derecha, legitimando un alzamiento en armas en caso que a su líder natural se le aplique el rigor de la privación de la libertad.      Situación reglada en el Código de Procedimiento Penal, que habilita la imposición de la detención preventiva en “todos aquellos supuestos en que, además de una inferencia razonable acerca de la posible responsabilidad del imputado” este “constituye un peligro para la seguridad de la sociedad”.

Por otra parte, las FARC, con criterios semejantes a sus contrarios, también buscan “inmacularse” negando categóricamente que eran reclutadores de niños y niñas, hecho notorio e irrefutable que no requiere prueba en contrario, como se evidencia en los centenares de registros y testimonios de la sanguinaria guerra que vivimos y de la cual no han sanado las heridas de los habitantes de este hermoso país, que en su mayoría ya no soporta  esos vejámenes contra la vida e integridad y dignidad de las personas.

¡Nos mamamos de las extremas! Sí, esa izquierda y derecha que no reconoce los errores propios, sino que buscan desmanchar sus propios agravios con el insulto ajeno.