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Opinión/ Creado el: 2020-07-20 02:11

Sin conciencia y responsabilidad colectiva para qué decretos

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 20 de 2020

Por Carlos Eduardo Trujillo González

Cómo calificar la actitud de la gente,  frente al gran problema que vivimos hoy por los efectos de la pandemia que azota por estos días el mundo; cada vez que escuchamos y observamos las noticias nacionales e internacionales que cuentan a diario la “realidad” de lo que pasa, pero que sin duda al parecer no genera conciencia ni tampoco disciplina y compromiso, frente a la propia salud y la de los demás; es muy común encontrar en la calle gente sin tapabocas y si llegan a tener, muchos de ellos son mal utilizados e incluso otros dicen portarlo ya que la policía está generando comparendos, y no porque exista  responsabilidad consigo mismo y mucho menos con sus semejantes.

Encontrar en las calles personas con menores de edad, sin protección, fiestas familiares, farras de amigos, consumo indiscriminado e irresponsable de  licor donde el distanciamiento social no se cumple, la combinación de convivientes de familias distintas rompen con los protocolos, recomendaciones y esquemas sugeridos para mitigar el aceleramiento de la pandemia que hoy ha cogido vuelo y permite pensar que los picos epidemiológicos estarán muy pronto cumpliendo con las estadísticas que los expertos han calculado y lastimosamente cobrando vidas, arruinando familias, presente y futuro de la humanidad.

Son muchos los mitos que se tejen frente a los protocolos que la OMS ha propuesto, pero que médicos de diferentes partes del mundo han quebrantado, pensando que una pandemia solo se puede tratar a través de la observación y el acetaminofén. Un buen ejemplo de emprendimiento por la vida ha generado el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina Gómez,  funcionario público, médico de profesión, quien en lo entendido no busca acabar con el covid-19,  pero si mitigar los efectos causados por el virus y evitando llevar a la población a las UCI; valoro el riesgo que asumió en un país donde la normatividad y algunos medios de comunicación son implacables con las figuras públicas, pero muchas veces pasiva y complaciente con la delincuencia que asesina, viola, secuestra, extorsiona, hurta y desplaza,  haciendo pesar más los derechos humanos y el tecnicismo para el lado de quien ha hecho daño.

En mi opinión,  el gobierno nacional ha hecho lo que debería y tenía que hacer, pero también hay que decir que muchos colombianos en nada han contribuido para que esos efectos buscados en la mitigación de la pandemia, se disparen de manera exponencial tal como en muchos sitios del país hoy ocurre; no es cuestión cultural, ni tampoco de pobreza extrema, es falta de conciencia, disciplina real y colectiva, pretender justificar lo ocurrido en Tasajera con un carro cargado de combustible o el hurto y daño al camión cargado de pescado en la vía al mar entre Cartagena y Barranquilla por necesidad y pobreza, no es lógico y mucho menos justificable.

Pensar en expedir más decretos restrictivos sin que se cumplan o se hagan cumplir y tal vez pensar en justificar protocolos para la reactivación empresarial, académica, económica y social, en un momento donde se dice que estamos cerca del pico es ilógico e incoherente, cuando pasado el tiempo, el país no está debidamente preparado en su red hospitalaria, ajustes a protocolos médicos actuales y aún muy lejos de la vacuna.