martes, 31 de marzo de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-09-19 01:36

SILENCIO, SIGNIFICANTE Y SIGNIFICADO

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 19 de 2020

Por: María del Carmen Jiménez

En estos días de tanto eufemismo para cambiar el nombre a la barbarie, de tanta negación de los delitos, de tantos silencios cómplices, de tanta animadversión por la verdad en nuestra patria, han vuelto a mi memoria los aprendizajes sobre semiología, semiótica, sobre lenguaje y pensamiento aprendidos en mi formación profesional.

Saussure intuyó que la estructura de significado y significante, característica del signo, transcendía el ámbito lingüístico, subsumiéndolo dentro del sistema de los signos humanos en general. De ahí la aparición de una teoría de los signos o semiología, un saber que, según Barthes todavía está por construir. La relación sociedad/individuo se formaliza, en la obra Saussuriana, en la dicotomía de la lengua y el habla. La lengua es la norma establecida, el habla es una acción fluyente y libre. La ortodoxia lingüística ha logrado dar por supuesto indiscutible la tesis de que la conexión entre significante y significado es unívoca y producto de una convención. El convencionalismo de la lengua es, sin embargo, tan ficticio como los supuestos contratos sociales originarios del estado en las filosofías políticas, porque no son producto de un acuerdo entre los individuos. Los signos y sus significados establecidos son producto de una invención impuesta, no de una convención.  

Así mismo ocurre con la ortodoxia política  que cree ser infalible, que no acepta la  crítica, que propugna por  el pensamiento único, que está    parapetada en el poder para ejercer su hegemonía tiránica,  que detesta, señala, descalifica a su contradictor con epítetos desobligantes o alejados del contexto,  que desarrolla sus propias técnicas para mentir,  para nombrar personas, acciones y   hechos, tratando de mimetizar su real significado,    que   administra  la palabra  para imponer el silencio y regular las relaciones entre significantes y significados. Además, usan eufemismos para negar la realidad, combina la tiranía de los signos y símbolos con la violencia física, pasando del dicho al hecho. Estos fundamentalistas enamorados del gran capital y de la guerra para defenderlo se visten de policía desafiando el dolor de sus víctimas

El silencio utilizado como instrumento de poder es el significante del miedo, de la inseguridad y de la desconfianza, el signo de lo imprevisible.  No hay que olvidar que toda relación de poder cuando aplica la ley del embudo tiene como paradigma la asimetría.

 La palabra silencio cobra sentido solo cuando es usada como acepción metafórica, para movilizar todo el haz de connotaciones que es capaz logrando así esa “honda palpitación del espíritu” que, según Antonio Machado, caracteriza a la poesía. Los silencios son edificantes cuando no significan amenaza sino tranquilidad, armonía, reflexión para el reencuentro consigo mismo y con los demás  

Estamos en Colombia en un tiempo en el que no podemos guardar silencios cómplices con el lenguaje oficial, porque éste oculta la realidad que padecemos. Como dice el   terceto de Quevedo:” No he de callar, por más que con el dedo ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”.