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Opinión/ Creado el: 2018-04-12 03:22 - Última actualización: 2018-04-12 03:23

Sigue la novela crítica de Corhuila

Escrito por: Alfonso Vélez Jaramillo | abril 12 de 2018

Me atrevo a asegurar que la famosa crisis de la Corporación Universitaria del Huila - Corhuila fue una clásica estrategia inventada por astutos. Con ese cuento algunas personas, que por fortuna ya no están en la directiva, trataron de apoderarse del Consejo Superior para seguir haciendo su voluntad, o mejor, hacer de las suyas en ese centro de educación Superior.

No se llevaron la Universidad pero si le hicieron mucho daño. Comienzan a conocerse millonarias sanciones a raíz de las demandas que se instauraron contra Corhuila, por el manejo inadecuado que se le dio a las situaciones que se derivaron de la famosa crisis.

La Fiscalía no solo no ha encontrado méritos suficientes para inculpar al destituido rector Virgilio Barrera, injustamente acusado en el año 2013 por el ex gobernador Jaime Salazar, entonces presidente del Consejo Superior, sino que ahora la Universidad tendría que pagarle.

Cómo les parece que ya se estableció que no se robaron los 8 mil millones denunciados por Salazar y el rector Roque González, ¿entonces qué se hizo la plata? Roque y Salazar lo aseguraron de manera categórica en los medios

de comunicación, por eso es preciso que hablen y digan la verdad públicamente.

Salazar era miembro del Consejo Superior y a la vez se había constituido en el mayor contratista porque todas las obras grandes se las adjudicaban a dedo, según esto, se podría decir que él mismo, (el que mandaba en esos momentos en la universidad era el presidente), claro que firmaba Virgilio Barrera, por esos días el rector.

Yo pregunto ¿entonces sino se robaron 8 mil millones de pesos la plata qué se hizo?, ¿cómo notaron que hacía falta?, 8 mil millones de pesos no se desaparecen de la noche a la mañana, ni mucho menos se esconden en cualquier parte, y por eso afirmo que esta situación fue una crisis inventada para sacar a Virgilio, con la cual embutieron a la universidad en graves problemas.

Y como si fuera poco, si la universidad no logra demostrar (aunque creo que no podrá) que tuvo razón en la despedida muy publicitada negativamente para la imagen de Virgilio Barrera y de la Institución, tendrá que desembolsar unos 600 millones de pesos o más.

Existe una demanda laboral que instauró el ex rector a quien la Fiscalía no ha logrado aclarar que robó a esa universidad. Con esa estrategia

fue despedido Virgilio, casi que a empellones de la rectoría, la misma que logró sacar adelante durante el tiempo que estuvo como rector.

Cuatro años después de generada esta situación, ahora sí empieza a descubrirse perdidas millonarias reales por el indebido manejo que le ha dado la Universidad a estas situaciones, por ejemplo esta semana se conoció que el Ministerio del Trabajo mediante Resolución 0123 de marzo de 2018, confirmó una sanción por “la módica” suma de 73 millones setecientos mil pesos contra Corhuila.

La sanción confirma lo dispuesto en la Resolución 0106 de 2017 firmada por Claudia Milena Betancourt, de la regional Huila, por la cual se sancionó a Corhuila con esa esa cifra que equivale a 100 salarios mínimos por una clara persecución sindical. Notificada a su rector y representante Fabio Pérez.

Según el acto administrativo, por “el peligro generado a los intereses jurídicos tutelados, soportado en que en Corhuila impiden el legítimo y cabal derecho Constitucional de la Asociación Sindical al no conceder los permisos sindicales al Presidente del sindicato” Federico Rojas.

Este parece ser el mayor regalo que le da la administración a la Universidad que está

cumpliendo 25 años de fundada, se violó el derecho de asociación sindical, una norma de origen constitucional resaltada por la jurisprudencia y la OIT, que no podrá aplicarse de manera arbitraria contra ningún trabajador que goce de este derecho.

Como si fuera poco, el año anterior la Corhuila debió pagar 50 millones de pesos al señor Luis Torres, porque le desconocieron los derechos a un contrato que había suscrito para explotar una cafetería en el interior del centro educativo.

Según esta denuncia el señor Torres fue burlado por el rector Roque González, con la estrategia de que iban a construir para que desalojara y luego no lo volvió a dejar ingresar a la universidad. Es decir se aplicó una dictadura al mejor estilo soberano, con la plata de la Corporación y de la comunidad universitaria. Pregunten quién está en la cafetería.

Hay más demandas en curso y se anunciaron otras por despidos sin la observancia del debido proceso, asunto que no está dejando dormir a algunos miembros de la Asamblea de Fundadores, la máxima autoridad porque parece que resultó peor el remedio que la enfermedad.

Lo curioso, es que mientras se anunciaba recorte de gastos, le bajaron los sueldos a los profesores, mientras que Virgilio devengaba 8

millones de pesos mensuales, a Roque González, el rector que lo reemplazó le pagaron 19 millones y tres millones por derechos a vivienda en Neiva, o sea 22 millones mensuales.

Sin embargo, la universidad ha venido anunciando certificaciones de alta calidad, netamente de procesos administrativos y en ningún momento se refiere al mejoramiento de la calidad académica, que solo se logra con el personal altamente calificado y bien remunerado, pero sobre todo bien pago para el cumplimiento de los estándares de calidad nacional e internacional. Dios bendiga a la Corhuila, patrimonio de los huilenses y que hablen Raquel y Roque.


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