Siempre mamás
Por: Cielo Ortiz
Vemos sus rostros en cualquier sitio, en la portería de un edificio, detrás de un escritorio, en la caja registradora de un supermercado, en un puesto de venta ambulante, en los pasillos de una oficina, y, cada vez con más frecuencia, dirigiendo juntas directivas en las salas de reuniones de empresas, o a cargo de despachos públicos. Estamos rodeados por ellas, en la mayoría de los hogares hay una, nuestra existencia se las debemos a ellas y aunque las mamás están por todas partes, la mayoría del tiempo se nos olvida que están ahí y pasamos por alto el esfuerzo y el trabajo que hacen a diario por sus hijos y sus familias.
Ser mamá es el único trabajo que se hace 24 horas al día, siete días a la semana, durante los 365 días del año, sin vacaciones, licencias, incapacidades, primas ni remuneración distinta al cariño que reciben de sus hijos o la satisfacción que puede dar el haberse esforzado por el bienestar de sus hijos. Sin embargo, es tan normal y corriente ser mamá que a menudo no nos damos cuenta del significado que tiene su rol para la sociedad. Por eso quiero enviar un mensaje de reconocimiento y agradecimiento a todas las mamás, y en especial a las neivanas, más allá del Día de la Madre que, si bien puede ser una fecha comercial, nos ofrece la oportunidad de poder reconocer su trabajo: el trabajo de educar a la humanidad.
En nuestro país hay cerca de 14 millones de madres, redondeando las cifras del Departamento Nacional de Estadística (DANE), muchas de las cuales dividen su tiempo entre un trabajo renumerado y el trabajo como madres, y otras se dedican de manera exclusiva al cuidado de su hogar y la educación de sus hijos, una labor para la que todavía no hay remuneración en dinero. Como Estado hemos avanzado un poco en reconocer sus derechos y proteger su papel. En los últimos diez años, la licencia de maternidad casi se duplicó en tiempo, muchas empresas han flexibilizado sus horarios para que se pueda trabajar desde casa y las madres puedan compartir más tiempo con sus hijos, y existen algunos auxilios para madres vulnerables, cuyos montos y disponibilidades son insuficientes.
Ser mamá es un trabajo de 24 horas al que no es posible renunciar. Es además el trabajo primario en la educación de todos los que conformamos la sociedad y eso debería ser suficiente para pensar en ellas como elementos fundamentales en la construcción de nuevos y mejores ciudadanos, y por ende mejores sociedades. El problema es que ser mamá es un trabajo tan común y natural, que hemos invisibilizado su impacto, pasamos por encima del esfuerzo que esto significa para muchas mujeres, no vemos sus dificultades y eso nos impide ofrecerles alternativas para que puedan ser cada vez mejores en el duro trabajo de la crianza.
