Si!, yo soy optimista
Por: Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
A pesar de las alarmantes cifras de la economía en nuestro país, causadas principalmente por la tragedia mundial de la pandemia del Covid 19 y de sus consecuencias políticas, no todo está perdido. Hay la esperanza de la recuperación, pero dentro de la Democracia, con un equilibrio dentro de la libertad y el orden. Reitero mi llamado a la unidad nacional.
La propuesta populista de los llamados “progresistas”, enmarcados dentro de los postulados del foro de Puebla de la izquierda iberoamericana, antes de Sao Paulo, es precisamente todo lo contrario: destruir, sembrar el caos, llegar al poder pero para quedarse por décadas. Ahí están los ejemplos claros de Cuba, Nicaragua y la vecina Venezuela.
Por el contrario, cobran vigencia hoy mas que nunca, la tesis en Economía de Alvaro Gómez Hurtado, sobre desarrollismo, para producir riqueza y su equitativa distribución. La miseria no se puede repartir (el mejor ejemplo Venezuela) y la de Misael Pastrana Borrero, el padre de la defensa de nuestros recursos naturales, con la elaboración del primer código de su defensa en el mundo y verdadera autoridad mundial ambiental en su momento, hoy sustituido falsamente por los llamados verdes quienes jamás han protestado por los irreparables daños ambientales causados por los centenares de voladuras de los oleoductos, ni por la destrucción de los bosques para sustituirlos por los cultivos ilícitos, plagados si de minas antipersonas que a diario cobran la vida de humildes policías y soldados de la patria. Son solo dos ejemplos, los cuales debemos reafirmar y continuar y no dejarlos arrebatar.
Sí, yo soy optimista frente a la grave pesadilla que se vislumbra. Las mayorías silenciosas, despertarán. Aparecerán liderazgos. Desaparecerán los celos, egoísmos y envidias partidistas. No se trata simplemente de una confrontación entre los partidarios de la derecha o de la izquierda por el poder.
Sí, somos más los amantes de la libertad y de la democracia. Somos más los que deseamos el bienestar de todos los colombianos, no su miseria. Es la oportunidad de las gentes de bien para participar en la política. “La política se hace o se padece” decía el gran Alzate Avendaño. No podemos ser indiferentes.
El País requiere de inmediato profundas reformas en su estructura, especialmente en la justicia, la educación, la salud y la política. Pero no sería “de consenso” con los protagonistas de los males. Deberá ser por voluntad de la expresión de la soberanía popular, a través de un referendo. Hoy se impone la UNIDAD NACIONAL, mañana será demasiado tarde.
