Si no tienen cuentas pendientes que aspiren
No creo que quienes hemos defendido la negociación de paz para terminar el conflicto que desangró a Colombia se oponga a que ex guerrilleros o ex paramilitares que hubiesen saldo su deuda con la justicia, puedan ejercer la actividad política. Ojo, que no estoy comprendiendo a narcotraficantes que son harina de otro costal.
Por tanto, no veo la razón para que armar tanto alboroto por la noticia de las Farc, en la que anunció sus cabezas de listas para el senado y la cámara en las próximas elecciones. Eso se veía venir y no creo que haya la norma que pueda evitar su participación democrática en la vida del país, si no tienen cuentas pendientes con la justicia.
Aunque no creo que votaría por ellos, pero prefiero verlos discurseando en la paz pública que tenerlos dando bala matando y desplazando gente inocente en las calles de las ciudades y los campos colombianos, así como hicieron los paramilitares en su momento.
La derecha, la izquierda y los diversos partidos y movimientos políticos están en idéntica situación, hablando de política y adoptando los mecanismos para escoger a sus candidatos para las próximas elecciones de corporaciones públicas y presidencia de la república.
Está claro que las Farc, deben cumplir sus compromisos contraídos de someterse a la Justicia Especial de Paz, JEP, según el acuerdo de la Habana, como también debe entenderse con serenidad que las elecciones para el Congreso colombiano no son mañana. Recuerden que hay centenares de dirigentes que tienen cuentas pendientes los cuales pretenden arreglar de aquí al día de elecciones
No es que esté justificando a la delincuencia política, lo que sucede en que en Colombia existe la presunción de inocencia, o el derecho de todo individuo a ser considerado y tratado como inocente mientras no se establezca judicialmente su responsabilidad, un derecho consagrado universalmente como uno de los pilares del Estado de Derecho.
En este orden, estamos hundidos, si Timochenko, el candidato de las Farc, tiene como mínimo 200 procesos penales pendientes, incluyendo asesinatos y tomas a los pueblos, el senador Álvaro Uribe, del Centro Democrático, el principal enemigo del grupo ex guerrillero, también tienen más de 300 señalamientos que desde hace años duermen en los anaqueles de los despachos judiciales, y nada que le resuelven esta situación, y así la gente le vota, estamos en Colombia.
Dice la jurisprudencia que “la presunción de inocencia constituye la garantía del imperio de la ley sobre el imperio de los hombres y, es sin duda uno de los mayores logros humanistas de la modernidad”, inclusive se encuentra consagrado en los principales instrumentos internacionales de derechos humanos.
“Siendo el Estado de Derecho una forma particular de organización social en la que toda actuación pública y privada se encuentra sometida a normas jurídicas previamente establecidas, y cuyas instituciones son creadas básicamente para garantizar los derechos de los ciudadanos y su igualdad ante la ley.”
Sé que más de un uribista se va a escandalizar y me van a tildar de comparar a Uribe con las Farc, aquí estoy hablando de delitos contra la vida que han azotado a la población colombiana y la propiedad privada y no importa quienes los haya cometido, blanco negro, rico pobre, alto o bajito, para que responda ante la Ley.
Los demás es politiquería que pretende despedazar el proceso de paz con el que estamos felices la mayoría del pueblo colombiano. Ejemplo: Si Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, uno de los sicarios más sanguinarios que ha tenido este país quiere aspirar al Congreso y no tiene cuentas pendientes con la justicia, no le veo problema, el problema es del que vote por él.
Para salirnos de este círculo vicioso tenemos que cambiar la dirigencia Colombia, cambiar nosotros mismos y querer más a nuestro país, no seamos hipócritas. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Que aspiren, el problema del que vota.
