martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-01-03 01:03

Si no quieres trabajar

Escrito por: Froilán Casas
 | enero 03 de 2019

El libro Santo es muy claro … “Que tampoco coma”. Una cosa es no querer trabajar y, otra muy distinta es no poder trabajar. La censura va para quien no quiere, no para el que no puede. Las políticas sociales de todos los gobiernos, han sido políticas de mero asistencialismo, no de promoción de la persona. Colombia, siendo un país tan rico, sigue manteniendo unos índices de pobreza escalofriantes, los cinturones de miseria, sobre todo en las grandes ciudades, es la peor carta de presentación de la cacareada pujanza de nuestra patria. La mentalidad de pobre la hemos cultivado hasta la saciedad; los pobres son una de las mejores banderas políticas de las tradicionales campañas electorales; una persona con hambre es manipulable fácilmente. Permíteme, amigo lector, citar al papa Francisco, a propósito de los discursos demagógicos en época electoral y de la oferta que las  ideologías presentan, con el trillado método dialéctico, leyendo la historia con el sesgo del resentimiento, obteniendo el poder para perpetuarse en él.

“Un aspecto fundamental para promover a los pobres está en el modo que los vemos. No sirve una mirada ideológica que termina usando a los pobres al servicio de otros intereses políticos y personales. Las ideologías terminan mal, no sirven. Las ideologías no asumen al pueblo … Las ideologías terminan en dictaduras, piensan por el pueblo, no dejan pensar al pueblo”. ¡Qué lectura tan realista! La dictadura del proletariado termina en la más cruenta tiranía. La historia nos demuestra que el comunismo se sostiene en el poder con el brazo armado, limitando y mutilando la sacrosanta libertad humana; en tales sistemas que han ofrecido el oro y el moro, sólo existe la dictadura de partido, es una seudodemocracia. Las políticas sociales deben apuntar a promover al hombre, no a hacerlo dependiente. Los resultados de tales políticas los vemos a la vuelta de la esquina.

Los centenares y por qué no decirlo, millares de personas pidiendo dinero en los semáforos, por doquier, es una muestra de las fallidas políticas sociales de todos los cuatrienios. Si todo el mundo trabajara, se acabarían los habitantes de la calle. Para muchos de ellos es un “jugoso negocio” vivir de la “compasión” de tanta gente  buena que hay en este país. ¡Cómo se aprovecha de la bondad de la gente! Los billones de impuestos que pagamos los colombianos que trabajamos deben ser encausados hacia verdaderos planes de política social que subsidien la productividad y no mantengan y fomenten la mendicidad. Por otra parte, la mentalidad de dar pescado debe reemplazarse por la mentalidad de enseñar a pescar; con ello se acabarían tantos vagabundos y holgazanes que se aprovechan de la bondad de la gente trabajadora. Hay que reemplazar la mentalidad de la dependencia por la mentalidad de la promoción. Que el hombre se sienta feliz de ser sujeto de su propio desarrollo. El Estado a quien le tributamos no nos garantiza una paz social, una paz laboral. Los ciudadanos trabajadores resultamos inermes ante tanto “peaje” por las calles y, si no “pagamos”, corre peligro nuestra vida. Necesitamos un país con equidad marcado por el trabajo.


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