viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-09-01 02:02

Si estás en Neiva compra en Mercaneiva

Escrito por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa
 | septiembre 01 de 2017

Siempre he creído que los paisas son prósperos porque cierran filas entre todos para apoyar el proyecto que sea, siempre y cuando este propenda por el beneficio colectivo o para apoyar nuevos talentos artísticos, académicos, políticos o deportivos; por algo Maluma y Juanes son íconos musicales, Rigoberto Urán es amado por los antioqueños y Federico Gutiérrez tiene un índice de aprobación y aceptación del 83%.

Pienso que a los opitas nos falta un poquito de eso; no que aceptemos al alcalde con un indicador del ochenta y piola si en realidad no se lo merece, pero sí de sentirnos más orgullosos de lo nuestro, de nuestra hermosa música colombiana, sus intérpretes y sus poemas hechos canciones, de nuestros deportistas que también brillan a nivel mundial como nuestro marchista Eider Arévalo y otros que se destacan a nivel nacional e internacional pero que no los conocemos y mucho menos los amamos.

Somos tímidos para rendir homenaje a quienes individualmente hacen esfuerzos para destacarse brillantemente y levantar la bandera del Huila en alto, preferimos salir corriendo detrás de cualquier advenedizo (a) para colgarle medallas y reconocimientos, en lugar de buscar unir fuerzas para apoyar a quienes desean dar saltos hacia el éxito enarbolando el tricolor opita.

En el Huila hay iniciativas muy interesantes pero poco acogidas, una de ellas es “Opita de Corazón” la cual busca despertar ese sentido de pertenencia de los opitas con su departamento, de consumir productos procedentes de esta tierra, comprar en negocios de huilenses, hablar bien de los unos y los otros, sentirse orgullosos de todo lo bueno que aquí pasa, en fin, que exista verdadero empoderamiento.

En estos días se está adelantando una campaña que tiene como slogan “Si estás en Neiva compra en Mercaneiva”, para promover la cultura de compra en ese importante centro de comercio de granos, carnes, frutas y verduras, apoyando el esfuerzo que hacen nuestros campesinos comerciantes, quienes además de cultivar sus productos los traen a la ciudad para venderlos.

Yo particularmente voy a Mercaneiva desde hace mucho tiempo y me encanta visitar esta galería porque me fascina disfrutar de la alegría que se vive en este centro de comercio, la dinámica que empíricamente le imprimen los vendedores de los diferentes módulos que se instalan ordenadamente a los largo de los pasillos; los revendedores que lo abordan a uno con limones, bananos, cilantro y otros productos de cosecha, en fin, todo se convierte en una agradable experiencia de compra, desde que se ingresa y se encuentra uno con un interesante anticuario lleno de curiosidades que quisiera uno llevarse por montones para la casa y armar un pequeño rincón de los recuerdos.

Y es que hasta el señor que cuida los vehículos, quien raudamente se desplaza en su silla de ruedas, con una amabilidad, respeto y simpatía permanentes, lo recibe y lo despide a uno con una sonrisa de oreja a oreja como si de propina se le dieran montones de dinero, cuando en realidad lo que se le otorgan son algunas pocas monedas, pero que él recibe agradecido y alegre.

Disfruto enormemente ir a Mercaneiva, por ello extiendo la invitación a mis paisanos para que disfruten de todo esto que les he expresado y de muchas otras bondades más que ofrece nuestra cómoda galería y tengamos en mente que “Si estamos en Neiva, compremos en Mercaneiva”.


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