Ser papá, la empresa de tu vida
Por Jhonny Bautista Beltrán
Comandante de la Novena Brigada
Celebramos en junio el mes del padre y hacemos de esta fecha, el tiempo propicio para rendir un homenaje a quienes con responsabilidad y sabiduría han ejercido este rol fundamental para una sociedad. Y digo esto, porque el papá es y debe cumplir una tarea que para nada puede ser marginal.
Su papel en el hogar no puede suscribirse al de ser un mero proveedor de recursos, más allá de ello, que también es relevante, el padre de familia debe ser en conjunto con la madre, el eje alrededor del cual giren todos los procesos de formación y la educación de sus hijos.
Permanentemente escuchamos opiniones en el sentido de señalar la actual, como una sociedad enferma e incluso descompuesta, en la que los principios y valores no hacen parte de la agenda cotidiana de los individuos que la integran, y con asombro muchas veces nos preguntamos el porqué de esta situación.
Algunas de las respuestas que suelen emerger y que pretenden solventar estos cuestionamientos, van desde atribuirle a los milenials o a los centenials, una forma de ver y vivir la vida muy desprevenida y poco ajustada a las problemáticas del país; otras versiones hablan de la pérdida de los valores cristianos con los que antaño fueron criados nuestros padres y abuelos; y así un sinfín de argumentos.
No obstante y pese a que varias de los explicaciones que se esgrimen pueden tener en parte razón, pienso que mucho de culpa hay en el hecho de que la paternidad no se asuma como la empresa trascendental que es y que se vea como esa etapa complementaria del proyecto de vida del hombre, dando prioridad a otras cosas como los negocios, el éxito profesional, la vida pública y otras tantas de las que no se puede objetar su importancia en el desarrollo personal del ser humano.
Empero, no se pueden comparar con la indelegable misión de ocupar un papel protagónico en la vida de un hijo, para conducirlo en sus primeros pasos de la mano, hasta lograr mediante el ejemplo, el amor, el entendimiento, el respeto y por qué no decirlo, la autoridad racional y natural capaz de inculcar la disciplina como hábito y el buen juicio en la conducta personal, hacer del hijo un ciudadano ejemplar.
No significa que ante la carencia de la figura paterna estas condiciones no se puedan dar, son miles las mujeres heroicas que asumen el papel de madres cabeza de familia de manera inmejorable, pero si es un hecho cierto que la presencia del padre cariñoso, educador, formador, motivador y que asiste a sus hijos y a la esposa, es irreemplazable.
A los Soldados de Colombia que ejercen su papel de padres desde la distancia y que no están presentes para recibir el abrazo de sus hijos por que la misión de defender a los colombianos está por encima de cualquier consideración, incluso la de ser papás, va mi respeto, saludo de gratitud y admiración.
