Sepultada la independencia
La ilusión que tenían algunos sectores políticos de ser independientes de España se vio frustrada por la decisión del gobierno español, de suspender al presidente regional Carles Puigdemont, al parlamento catalán y a toda la estructura funcional que tenían las autoridades del Estado de Cataluña. Durante la presente semana, cuando el presidente Mariano Rajoy y el Congreso Ibérico tomó la decisión de suspender los resultados del referendo que se adelantó el pasado 1 de octubre, a pesar del pedido de los diálogos que solicitaban los voceros ganadores de esta contienda electoral, respaldados por el fervor popular de miles de seguidores congregados en las multitudinarias marchas que se han venido realizando en Barcelona. Desde que se iniciaron las actividades proselitistas, en medio de una tormenta desatada por los hechos ocurridos, que se derivaron de una declaración unilateral de independencia de la actual comunidad autónoma, no prosperó este proceso por el desenlace que evitó la secesión de la misma, por las medidas radicales que tomó el gobierno español. Ha sido claro que las fracturas que han existido en la relación entre Cataluña y Madrid, de manera perversa se han sembrado semillas de odio y discordia, que fueron utilizados y aprovechados como bandera por la oposición para lograr su cometido y que fue rechazado rotundamente por el primer mandatario del país ibérico.
Atrás quedó la intemperancia y la terquedad de los voceros del gobierno catalán, quienes de una manera irresponsable lideraron esta absurda propuesta, que ha sido rechazada por toda la comunidad internacional y que se llevaron la tajada mayor en la repartición de responsabilidades, porque ocasionaron esta gran encrucijada en que se vio sometido el constituyente primario. Se desconoce el futuro de esta decisión gubernamental, que se va a radicalizar de una forma más intensa, dada la convocatoria a elecciones el próximo 21 de diciembre. Lo grave de la situación, es la estampida de 1.600 empresas que han huido de Cataluña y que ha creado un panorama enrarecido en la prospectiva económica de esta región. Igualmente, la fractura de la sociedad catalana, ha caído en la trampa de una independencia a plazos, por algunos políticos que han estado en la oposición a Mariano Rajoy. Ha sido la más grande amenaza contra la democracia desde que se aprobó la constitución de 1978 de España. Ante el terremoto institucional, cívico y político que se ha desatado, se viene la reacción violenta del gobierno español, para recuperar el Estado Social de Derecho, que se ha roto por las intenciones separatistas. Los independentistas, no tendrán cómo rectificar el gran daño que han provocado con este accionar errado desde todo punto de vista, que se interprete.
