Opinión/ Creado el: 2018-12-22 02:54
Sentimiento sincero y sin mercantilismo
Por: Luis Humberto Tovar Trujillo
Es el momento oportuno para desear a todos nuestros lectores y nuestros amigos la más sincera expresión del sentimiento por una navidad en familia, llena de paz y muchas bendiciones.
Todos estos sentimientos extensivos al nuevo año, que sea lleno igualmente de bendiciones, de mucha prosperidad, abundancia en todo sentido, especialmente en generosidad y solidaridad para con los demás.
La invitación permanente para que haciendo un mea culpa sincero, olvidemos todas nuestras pasiones enfermizas de destrucción del otro, de envidia, de utilizar los enemigos del alma para aniquilar a los demás, preocuparnos más por construir, no por destruir; desear el éxito de los demás que de contera nos llega el nuestro; liberarnos de todas esas ataduras que hemos construido sobre nuestros cuerpos, producto de actitudes malsanas contra los demás, en fin, un cambio de actitud total en nuestras acciones y actitudes frente a la sociedad y nuestros hermanos.
Construir no es ocultar las malas acciones de los demás porque lesionan a la sociedad y a quien las ejecuta, construir es saber decir o denunciar esas acciones para que quien las genera, entienda que ha causado año; no debemos jugar al fracaso del otro y menos de una sociedad ávida de buenas maneras, de buenas intenciones y acciones.
Hemos destruido demasiado, hemos deseado el mal del otro como punto de partida para nuestros eventuales éxitos; quien destruye para ser exitoso es el mayor fracasado, porque nadie parte de fracasos del otro para ser exitoso, porque lleva consigo los efectos de ese fracaso anterior.
No juguemos ni siquiera al fracaso del gobierno, porque es el fracaso de nuestra sociedad en ultima instancia; luchemos por derrotar todos los males endémicos, que no hacen posible el progreso de nuestra sociedad, esos males que pareciera que pesan mas que nuestras propias aspiraciones nobles y altruistas; esos males endémicos que nos hunden cuando convencidos creemos haberlos superados y nos siguen sumergiendo en el fracaso.
Demos por superada la etapa de las frustraciones y que el nuevo año sea el nacimiento definitivo hacia nuevos procesos que nos lleven al éxito; renunciemos al fracaso como norma de vida; pensemos que por el solo hecho de tener vida y salud, y cogidos de la mano del creador, nos lancemos a la prosperidad, pero siempre pensando en que somos parte de una sociedad merecedora de mejores y mayores destinos. Dios nos bendiga.
Es el momento oportuno para desear a todos nuestros lectores y nuestros amigos la más sincera expresión del sentimiento por una navidad en familia, llena de paz y muchas bendiciones.
Todos estos sentimientos extensivos al nuevo año, que sea lleno igualmente de bendiciones, de mucha prosperidad, abundancia en todo sentido, especialmente en generosidad y solidaridad para con los demás.
La invitación permanente para que haciendo un mea culpa sincero, olvidemos todas nuestras pasiones enfermizas de destrucción del otro, de envidia, de utilizar los enemigos del alma para aniquilar a los demás, preocuparnos más por construir, no por destruir; desear el éxito de los demás que de contera nos llega el nuestro; liberarnos de todas esas ataduras que hemos construido sobre nuestros cuerpos, producto de actitudes malsanas contra los demás, en fin, un cambio de actitud total en nuestras acciones y actitudes frente a la sociedad y nuestros hermanos.
Construir no es ocultar las malas acciones de los demás porque lesionan a la sociedad y a quien las ejecuta, construir es saber decir o denunciar esas acciones para que quien las genera, entienda que ha causado año; no debemos jugar al fracaso del otro y menos de una sociedad ávida de buenas maneras, de buenas intenciones y acciones.
Hemos destruido demasiado, hemos deseado el mal del otro como punto de partida para nuestros eventuales éxitos; quien destruye para ser exitoso es el mayor fracasado, porque nadie parte de fracasos del otro para ser exitoso, porque lleva consigo los efectos de ese fracaso anterior.
No juguemos ni siquiera al fracaso del gobierno, porque es el fracaso de nuestra sociedad en ultima instancia; luchemos por derrotar todos los males endémicos, que no hacen posible el progreso de nuestra sociedad, esos males que pareciera que pesan mas que nuestras propias aspiraciones nobles y altruistas; esos males endémicos que nos hunden cuando convencidos creemos haberlos superados y nos siguen sumergiendo en el fracaso.
Demos por superada la etapa de las frustraciones y que el nuevo año sea el nacimiento definitivo hacia nuevos procesos que nos lleven al éxito; renunciemos al fracaso como norma de vida; pensemos que por el solo hecho de tener vida y salud, y cogidos de la mano del creador, nos lancemos a la prosperidad, pero siempre pensando en que somos parte de una sociedad merecedora de mejores y mayores destinos. Dios nos bendiga.
