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Opinión/ Creado el: 2019-08-28 03:04

Semana y el irrespeto al derecho

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 28 de 2019

Por: Luis Humberto Tovar Trujillo

Desde hace algún tiempo, la Revista Semana, otrora Diario Oficial del gobierno Santos, viene haciendo unas denuncias, sobre actos de corrupción en los estamentos del ejército nacional, y deliberadamente contra el General Nicasio Martínez, a la sazón, comandante del ejército nacional.

Se jota en sus columnistas un afán deliberado, en cumplir con supuestos compromisos con la izquierda mamerta, dirigidos desde agencias internacionales promotoras del llamado socialismo del siglo XXI, para desestabilizar al ejército de Colombia.

En algunos casos, se trata de episodios sucedidos durante la administración anterior que duro ocho años, donde ese semanario, ejercía como alter ego del gobierno, pagado desde luego por este, en cantidades exorbitantes, y ahora, que se encuentran con la barra al piso por la ausencia de esos recursos y la perdida de suscriptores, se ha dedicado en todos los tonos, a poner en tela de juicio al ejercito de nuestro país, repito, deliberadamente.

Son claros, los niveles de corrupción en todas las instancias del estado; de eso no cabe la menor duda, desde luego, acentuados por la ruptura de esa relación tripartita del estado, agenciada desde la presidencia de la república, y utilizando recursos públicos y privados, borraron las líneas de separación, en términos de derecho privado, los mojones que establecían los límites entre esas ramas, y la perdida, desde luego, de los controles constitucionales entre ellas, lo que se llama, el sistema de pesos y contrapesos.

Semana, ahora, después de haber patrocinado la corrupción en todos los órdenes del estado, coloca sus vestiduras a disposición de los lectores y seguidores del morbo periodístico, y utiliza sus publicaciones para delatar la corrupción del ejército, sucedido en el cuatrenio del cual fue beneficiario y protector, con las mismas monedas de plata utilizadas para corromper las tres ramas del poder público.

La misión del comandante general del ejército, destapando toda esa podredumbre en su institución, desde luego, toca callos institucionales de personajes de la vida militar, otrora beneficiarios de los obsequios del gobierno, entre otras, la prima del silencio, entre ellos, un general condecorado, como es usual, con los visitantes de algún nivel por nuestra cámara de comercio de la ciudad de Neiva.

Ese general, para no nombrar personas, como decía un ilustre amigo ya fallecido, el general Mejía, deshonra de su padre quien fuera uno de los mejores soldados de Colombia en su época, vendió por un plato de lentejas, su dignidad militar y la del ejercito a manos del lavado de activos más descarado de la historia de siempre llamado acuerdo de paz, se ha convertido en delator de las acciones del sucesor Gral. Martínez, tratando de evitar que salga a la luz pública sus andanzas y las de sus amigos vende patria, tratándose de llevar entre los cachos al Gral. Martínez utilizando la revista de sus preferencias.

Flaco servicio les prestan a la república con estas actuaciones, donde de una parte, utilizando el amarillismo periodístico y la complicidad con el pasado, quieren en su doble moral arreciar contra quienes de verdad quieren asear las instituciones, en este caso el ejército.