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Opinión/ Creado el: 2018-02-28 12:11 - Última actualización: 2018-02-28 12:11

Seguimos de mal en peor

Escrito por: Froilán Casas
 | febrero 28 de 2018

Creo que es una buena herramienta de medición la que nos ofrece la ONG, Transparencia Internacional. Con relación al análisis de la corrupción en el sector público en el mundo, infortunadamente, Colombia sigue avanzando. ¡Qué descaro! En este aspecto llegamos a un colectivo cultural marcado por el cinismo. Nos reímos al constatar este cáncer social que corroe un buen número de instituciones. Cuando se oye a los nuevos “salvadores” o “mesías” de la política, termina uno en el escepticismo al constatar la “inteligente” forma de tramar a un pueblo con toda una montaña de mentiras. Un grupo sataniza a otro y se presenta como el “redentor” de esa pandemia que se llama corrupción. ¡Qué desvergonzados! Lo más triste de todo es que hay tontos que se lo creen; ahí está el “éxito” de esos encantadores de cobras. ¡Qué habilidad! En esto el hombre es extremadamente creativo. Para fortuna de esos truhanes, el pueblo tiene muy mala memoria. Pareciera que en el colectivo social imperara una especie de patología síquica: el masoquismo. ¿Será que al pueblo le gusta sufrir? Sin autoestima no tiene la capacidad de recordar los padecimientos de ayer. Nos hemos acostumbrado tanto a la mentira que hemos perdido el sentido crítico. Las redes sociales nos hacen cambiar de criterio en cuestión de segundos. ¡Qué mediocridad de pensamiento! Si todavía tiene conciencia moral, lea estas cifras que aparecieron en Portafolio recientemente. ¡Qué bobada que le digo a continuación! En Colombia ha crecido la corrupción. Pero, dirá el lector, para qué decir que el agua moja. Si nos hemos acostumbrado a ella. ¡Qué descaro! En este aspecto, a este país no lo cambia ni un tsunami. ¡Qué horror! Según la ONG, Transparencia Internacional, de 188 países analizados, Colombia ocupa el puesto número 96 en el escalafón de la corrupción. El país más corrupto de América es Venezuela. ¿Dónde está la revolución bolivariana? Los países de baja corrupción en América Latina son, en su orden: Uruguay, Chile y Costa Rica. En el mundo, los países de casi cero corrupción son, en su orden: Nueva Zelanda, Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suiza. Bueno, le siguen: Japón y Corea del Sur. En las tres últimas décadas, el discurso sobre la honestidad y la condena a la corrupción aparece en todos los escenarios de la política. ¿Dónde están los que ayer la combatían y luego llegan al poder? Se afirma que alrededor de 24 billones de pesos se robaron los corruptos del erario  en el 2017. El flagelo sigue campante, ¿será que nos hemos acostumbrado a ello?, ¿cuándo será que los justos veamos la justicia?  En la vida práctica uno tiende ante este monstruo de siete cabezas  seguir la “política” del avestruz que cuando ya se siente agotado por la persecución del cazador, que lo tiene vencido, envuelve su cabeza con sus alas, para no ver al cazador. Tengo mucho temor que siga este camino y no sea un portavoz de justicia en medio de este desierto de pasivos y alcahuetas de la flagrante injusticia que se extiende como una epidemia invadiendo todos los escenarios de la vida pública. Pareciera más cómodo callar.

+ Froilán, obispo de Neiva


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