Se reinician los diálogos
Con cierta incertidumbre hoy se reinician el quinto ciclo de los Diálogos con el grupo insurgente del ELN en Quito Ecuador, que estaba previsto instalarse el día anterior, por la posición que pueden adoptar para continuar con el cese bilateral de hostilidades, que se había pactado hasta la media noche del 9 de enero. Con un equipo renovado de alto perfil, por la renuncia de algunos de sus miembros y con el liderazgo del exvicepresidente y ex embajador en Cuba, Gustavo Bell, se espera que se continúe con la agenda concertada previamente, para buscar una salida definitiva de este conflicto armado absurdo e irracional. Hay que ser persistiendo en este proceso y la opinión pública espera sensatez y una actitud propositiva para lograr este cometido. Todos conocemos que desde años anteriores se había intentado establecer esta iniciativa, que se buscaba desarrollar paralelamente con el proceso que se adelantaba en la Habana Cuba con el grupo insurgente de las Farc. Es plausible que este grupo subversivo haya buscado el sendero del diálogo como lo había expresado en años anteriores.
Con la quinta ronda de diálogos entre el Gobierno colombiano y la guerrilla del ELN, se espera que se la sociedad participe activamente en la construcción de la paz y así estructurar las bases para dinamizar una visión común, para buscar la verdadera reconciliación nacional. Temas como la democracia para la paz, transformaciones para la paz para superar la pobreza, la exclusión social, las víctimas y otros problemas que afronta la sociedad colombiana, serán relevantes en las próximas discusiones que se adelantarán en los próximos meses. Con ello se buscará erradicar la violencia política y así propiciar el tránsito del ELN hacia la reinserción a la civilidad colombiana.
Un amplio sector de la opinión pública se encuentra optimista frente al tema del cese al fuego bilateral nacional, pese a las expresiones emitidas por algunos voceros de la guerrilla, quienes advierten que es “complejo y riesgoso” mantener el cese al fuego. Por el bien del país y de tantos colombianos que ellos dicen defender, deben tomar este nuevo intento con la máxima voluntad. Pero hay que insistir con esta propuesta, porque se busca aliviar la situación humanitaria en las zonas del territorio colombiano, donde tienen presencia el accionar narcoterrorista de este grupo insurgente. Hay que destacar el apoyo y respaldo de la comunidad internacional, para que se prolongue el actual cese y la negociación de las condiciones de un nuevo acuerdo de cese bilateral, con el fin de generar un clima de tranquilidad para el país y avanzar en las negociaciones para lograr un acuerdo final. Se debe dejar atrás esa dolorosa y mostruosa página de guerrillas en Colombia, que ha generado más de 230 mil muertes, millares de lesionados y lisiados y millones de desplazados.
