Se reanudan los diálogos con el ELN
Una vez conocidos los resultados electorales de la contienda del domingo anterior, los voceros del ELN le han solicitado al gobierno nacional la reanudación inmediata de los diálogos, que el primer mandatario de los colombianos había ordenado suspenderlos a finales del mes enero del presente año. Este grupo narcoterrorista una vez terminada el cese bilateral de hostilidades el pasado 9 de enero, intensificó de manera irracional su accionar belicoso contra la sociedad colombiana, afectando la dinámica productiva en algunas regiones del país. Pero no contaban con el apabullante triunfo del movimiento Centro Democrático a nivel nacional, con Iván Duque que los ha puesto a pensar seriamente sobre el futuro de esta absurda lucha subversiva, en un eventual gobierno del candidato Uribista. Igualmente, el fortalecimiento de la estrategia estatal que la ha arreciado para confrontarlos militarmente y que les ha propiciado sendos golpes contundentes, debilitando sus estructuras guerrilleras.
Es plausible la actitud del presidente Juan Manuel Santos Calderón, de volver a retomar los diálogos con los voceros de ELN en Quito Ecuador, para lo cual se debe continuar con el quinto ciclo de conversaciones en la mesa de negociación. Debemos seguir con el ejemplo del proceso que se adelantó con las Farc en la Habana que terminó con la firma del Acuerdo Renegociado de Paz. Se pudo negociar en medio del conflicto, pero se lograron importantes avances para disminuir su accionar belicista y narcoterrorista, logrando de manera definitiva su desarme y su reinserción a la civilidad colombiana. Se debe aprovechar estos momentos de efervescencia y calor, para lograr un cese bilateral de hostilidades de manera definitiva con este grupo insurgente que, durante más de cincuenta años, han logrado generar un ambiente de terror y de zozobra a los habitantes de algunas regiones del país. Los recientes hechos, donde han perdido la vida de manera inmisericorde algunos valientes integrantes de la fuerza pública y del Ejército Nacional, han ocasionado un rechazo general de la opinión pública.
Lo que, si es claro, es que debe existir coherencia entre las palabras que han expresado sus voceros ante los medios de comunicación, y sus acciones belicistas. Recordemos que Colombia es considerado uno de los países donde más se presentan actos terroristas contra la fuerza pública y la población civil, generando un malestar y un ambiente hostil en la sociedad. Sus voceros deben dejar la utopía del espejismo, donde sus delirios de lucha absurda e irracional, los conducen a creer que los colombianos somos idiotas y tontos y que, por lo tanto, el gobierno debe arrodillarse ante sus pretensiones. Deben pensar en la grandeza del país y en la esperanza que tenemos las familias colombianas de vivir en armonía y en la búsqueda insaciable de la reconciliación nacional para bien de las actuales y futuras generaciones.
