Opinión/ Creado el: 2018-12-22 02:50
Se acabó el año y Neiva respirando humo
Faltan 9 días para que termine el año, y la ciudad sigue contaminándose con el humo de muchos vehículos, y no se vieron las acciones al respecto.
No ha sido posible que se tomen medidas. No hay autoridad que controle y establezca algún tipo de políticas para, por lo menos, mitigar la problemática.
Además de la congestión vehicular, ya no n las horas pico, sino a toda hora, la desorganización de la semaforización, las escasas y deterioradas vías, y la ausencia de colaboración de la policía y los guardas de tránsito, está la bochornosa e insensible situación que se viene generando, con gran intensidad, y tiene que ver con la cantidad de humo negro u hollín que van dejando a su paso los vehículos mientras circulan por las vías de la ciudad. Estelas de humo negro que son arrojadas por los exostos de busetas, taxis, camiones y demás carros particulares, son tragadas por transeúntes y conductores en su quehacer diario por la capital, sin que se observe ningún tipo de control o sanción.
Es más, asombra que este tipo de hechos se presente con la complacencia de las autoridades respectivas. Pues frente a policías, guardas de tránsito, funcionarios de la misma secretaría de vías y de tránsito, que también consumen ese humo, se aprecia claramente el panorama. A una ciudad que es calorosa por naturaleza, se le suma el humo y el calor que viene con él. Por supuesto, la contaminación en la respiración y los efectos que ello pueda traer a cierto plazo.
Pero, ¿por qué pasa todo esto? ¿Acaso no hay organismos que controlen, supervisen y sancionen a conductores y empresas? ¿Se convierte este hecho en una imposición que los neivanos tenemos que aguantarnos porque el municipio no tiene controles al respecto? ¿Tampoco hay consciencia de los conductores, propietarios y gremios?
Resulta extraño que esto suceda, dado que la capital opita es muy pequeña y es difícil no percatarse. No permitamos que esto continúe así. No le hace bien a la imagen de la ciudad. No le hace bien a la salud de los neivanos. No le hace bien a una administración nueva. No le hace bien a los turistas que nos visitan. No le hace bien a nadie.
Hagamos unas brigadas en torno a coadyuvar a la solución de esta situación. Las autoridades ambientales, los gobiernos, los gremios, la academia, los transportadores, los empresarios, los medios de comunicación, conformemos una serie de acciones en este sentido. E inclusive, involucremos a los peatones.
Claro que no me he referido a la contaminación auditiva que también está creciendo de manera considerable. Y se explica con mucha lógica. Pues si hay más vehículos, más contaminación habrá.
Recordemos que esta es una situación que nos atañe a todos. No destruyamos más la ciudad. Es nuestra casa y hábitat.
Es decir, nos tocó mezclar la nochebuena, los buñuelos y la natilla con el humo que se esparce en todos los puntos cardinales de nuestra capital. ¿Será que el próximo año sí lo lograremos?
No ha sido posible que se tomen medidas. No hay autoridad que controle y establezca algún tipo de políticas para, por lo menos, mitigar la problemática.
Además de la congestión vehicular, ya no n las horas pico, sino a toda hora, la desorganización de la semaforización, las escasas y deterioradas vías, y la ausencia de colaboración de la policía y los guardas de tránsito, está la bochornosa e insensible situación que se viene generando, con gran intensidad, y tiene que ver con la cantidad de humo negro u hollín que van dejando a su paso los vehículos mientras circulan por las vías de la ciudad. Estelas de humo negro que son arrojadas por los exostos de busetas, taxis, camiones y demás carros particulares, son tragadas por transeúntes y conductores en su quehacer diario por la capital, sin que se observe ningún tipo de control o sanción.
Es más, asombra que este tipo de hechos se presente con la complacencia de las autoridades respectivas. Pues frente a policías, guardas de tránsito, funcionarios de la misma secretaría de vías y de tránsito, que también consumen ese humo, se aprecia claramente el panorama. A una ciudad que es calorosa por naturaleza, se le suma el humo y el calor que viene con él. Por supuesto, la contaminación en la respiración y los efectos que ello pueda traer a cierto plazo.
Pero, ¿por qué pasa todo esto? ¿Acaso no hay organismos que controlen, supervisen y sancionen a conductores y empresas? ¿Se convierte este hecho en una imposición que los neivanos tenemos que aguantarnos porque el municipio no tiene controles al respecto? ¿Tampoco hay consciencia de los conductores, propietarios y gremios?
Resulta extraño que esto suceda, dado que la capital opita es muy pequeña y es difícil no percatarse. No permitamos que esto continúe así. No le hace bien a la imagen de la ciudad. No le hace bien a la salud de los neivanos. No le hace bien a una administración nueva. No le hace bien a los turistas que nos visitan. No le hace bien a nadie.
Hagamos unas brigadas en torno a coadyuvar a la solución de esta situación. Las autoridades ambientales, los gobiernos, los gremios, la academia, los transportadores, los empresarios, los medios de comunicación, conformemos una serie de acciones en este sentido. E inclusive, involucremos a los peatones.
Claro que no me he referido a la contaminación auditiva que también está creciendo de manera considerable. Y se explica con mucha lógica. Pues si hay más vehículos, más contaminación habrá.
Recordemos que esta es una situación que nos atañe a todos. No destruyamos más la ciudad. Es nuestra casa y hábitat.
Es decir, nos tocó mezclar la nochebuena, los buñuelos y la natilla con el humo que se esparce en todos los puntos cardinales de nuestra capital. ¿Será que el próximo año sí lo lograremos?
