martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-12-22 02:50

Se acabó el año y Neiva respirando humo

Escrito por: José Eliseo Baicué Peña
 | diciembre 22 de 2018

Faltan 9 días para que termine el año, y la ciudad sigue contaminándose con el humo de muchos vehículos, y no se vieron las acciones al respecto.

No ha sido posible que se tomen medidas. No hay autoridad que controle y establezca algún tipo de políticas para, por lo menos, mitigar la problemática.

Además de la congestión vehicular, ya no n las horas pico, sino a toda hora, la desorganización de la semaforización, las escasas y deterioradas vías, y la ausencia de colaboración de la policía y los guardas de tránsito, está la bochornosa e insensible situación que se viene generando, con gran intensidad, y tiene que ver con la cantidad de humo negro u hollín que van dejando a su paso los vehículos mientras circulan por las vías de la ciudad. Estelas de humo negro que son arrojadas por los exostos de busetas, taxis, camiones y demás carros particulares, son tragadas por transeúntes y conductores en su quehacer diario por la capital, sin que se observe ningún tipo de control o sanción.

Es más, asombra que este tipo de hechos se presente con la complacencia de las autoridades respectivas. Pues frente a policías, guardas de tránsito, funcionarios de la misma secretaría de vías y de tránsito, que también consumen ese humo, se aprecia claramente el panorama. A una ciudad que es calorosa por naturaleza, se le suma el humo y el calor que viene con él. Por supuesto, la contaminación en la respiración y los efectos que ello pueda traer a cierto plazo.

Pero, ¿por qué pasa todo esto? ¿Acaso no hay organismos que controlen, supervisen y sancionen a conductores y empresas? ¿Se convierte este hecho en una imposición que los neivanos tenemos que aguantarnos porque el municipio no tiene controles al respecto? ¿Tampoco hay consciencia de los conductores, propietarios y gremios?

Resulta extraño que esto suceda, dado que la capital opita es muy pequeña y es difícil no percatarse. No permitamos que esto continúe así. No le hace bien a la imagen de la ciudad. No le hace bien a la salud de los neivanos. No le hace bien a una administración nueva. No le hace bien a los turistas que nos visitan. No le hace bien a nadie.

Hagamos unas brigadas en torno a coadyuvar a la solución de esta situación. Las autoridades ambientales, los gobiernos, los gremios, la academia, los transportadores, los empresarios, los medios de comunicación, conformemos una serie de acciones en este sentido. E inclusive, involucremos a los peatones.

Claro que no me he referido a la contaminación auditiva que también está creciendo de manera considerable. Y se explica con mucha lógica. Pues si hay más vehículos, más contaminación habrá.

Recordemos que esta es una situación que nos atañe a todos. No destruyamos más la ciudad. Es nuestra casa y hábitat.

Es decir, nos tocó mezclar la nochebuena, los buñuelos y la natilla con el humo que se esparce en todos los puntos cardinales de nuestra capital. ¿Será que el próximo año sí lo lograremos?