Santos, la tal emergencia ambiental sí existe
Por Álvaro Hernán Prada
La crisis ambiental en la que se encuentra el país, por el derramamiento de petróleo del pozo Lizama 158 en Santander desde el 2 de marzo, ha puesto en alerta a todos los colombianos. Más de 550 barriles de lodo y crudo llegaron a los ríos, matando animales y dejando sin empleo a muchos pescadores. Eso, sin contar el daño irreparable causado a las fuentes hídricas y bosques que tomarán décadas en recuperarse de la negligencia humana.
Lo más grave, es que según la Contraloría, existen 38 pozos como Lizama, en estado de deterioro porque no se cumplieron los parámetros exigidos por la ley para su abandono. Sin embargo, la culpa no es solamente de Ecopetrol que evidentemente tiene mucha responsabilidad en el daño ambiental. También el gobierno debe responder por no tener planes de contingencia ni seguimiento, a un daño que podría haberse evitado con eficiencia.
Se acostumbraron a que los ríos de Colombia lloren petróleo, desde que los grupos terroristas Eln y Farc no dan tregua volando oleoductos. Entre las dos guerrillas han derramado más barriles que 38 pozos en fuga y no ha sido por una lucha social, sino porque son depredadores de la naturaleza. Han minado la tierra, derribado torres de energía y derramado crudo, afectando a las comunidades más vulnerables. Crímenes que Santos legitimó como si se trataran de una guerra social, cuando no es más que un atentado contra los animales y los campesinos que dependen de los ríos y la tierra para subsistir.
El 28 de marzo, la comunidad afectada por el derramamiento del pozo Lizama exigía la presencia del presidente Santos en el lugar. Sin embargo, no han recibido respuesta y es apenas natural. Seguramente para él, “la tal emergencia ambiental no existe” y los ignorará, igual que a los cafeteros, arroceros, transportadores y a todos los que precisan atención inmediata del gobierno. Su prioridad en este momento está en Quito, cumpliendo las exigencias de los mayores devastadores de ríos con petróleo, el Eln.
Es el momento de las soluciones. Como dice nuestro candidato presidencial Iván Duque, el medio ambiente es nuestro mayor patrimonio y debe haber previsión para evitar tragedias. El campo ha sufrido suficiente por cuenta del terrorismo y no podemos permitir que también lo haga por negligencia de las empresas que deben cumplir la ley. Debe haber seguimiento a los 38 pozos en riesgo y dar ejemplo de sanciones y castigos ejemplares a los responsables. No puede ser que en nombre de lo que Santos mal llama ‘paz’, los crímenes ambientales queden en la impunidad. Así, cómo se les va a exigir a los industriales.
La naturaleza no puede carecer de valor para nosotros, porque el mayor potencial de Colombia está en ella. Somos una tierra fértil con la capacidad de producir toda clase de alimentos. Necesitamos ríos limpios para preservar la biodiversidad y conservar la fauna que habita en nuestras montañas. El agua es fuente de vida y somos privilegiados por tener afluentes por todo el país. Es nuestro deber cuidar y exigir a las autoridades, empresas y gobierno que haya regulación, seguimiento y responsabilidad para no lamentar en el futuro lo que podemos frenar ahora.
