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Opinión/ Creado el: 2017-10-30 06:53 - Última actualización: 2017-10-30 07:01

Santiago, inocente perseguido

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 30 de 2017

Por Àlvaro Hernán Prada

Cuando Álvaro Uribe fue elegido presidente, el país estaba en poder de varias mafias. Su bandera, la seguridad democrática y la firmeza del mandatario, llevaron a enfrentarlas. Paramilitares, farc, eln, bacrim, narcotraficantes, la corte suprema y políticos corruptos. Desmovilizó 53 mil bandidos de grupos paramilitares y guerrilleros, que se sometieron a la justicia. Visibilizó y extraditó la mayor cantidad de narcos en la historia de lucha contra las drogas. Los magistrados de la corte, que seguramente venían haciéndolo, se estrellaron al creer que podían exigir nombramientos y favores a cambio de fallos. Uribe fue un duro crítico, aunque respetuoso de las instituciones.  Los medios y generadores de opinión, se alinearon en su momento con la corte. Ahora, evidenciada la olla podrida de compraventa de sentencias, con magistrados involucrados en el “Cartel de la Toga”, el país entendió al ex presidente y celebra su lucha. Los políticos corruptos, afectados en sus intereses, se quejaron del tratamiento recibido. Hoy identificados y protegidos con Santos.

Combatir la maldad, entrelazada por la defensa de sus propósitos, tiene consecuencias. Intentaron matarlo varias veces, lo persiguieron con montajes, falsos testigos e infamias y lo calumniaron en campañas negras. Como no lograron sus objetivos, decidieron perseguir su familia. Sus hijos y su hermano, fueron los blancos.

La captura de Santiago Uribe, fue una gran injusticia. Montealegre y Perdomo, la pareja tenebrosa de la Fiscalía, arrodillados a Santos y socios de los magistrados Bustos, Ricaute y compañía, tenían claro que no había pruebas contra Uribe, sin embargo basados en unas declaraciones contradictorias que lo acusan de dirigir un grupo en Yarumal, llamado los 12 apóstoles, ordenaron privarlo de la libertad, a pesar de haber estado siempre dispuesto para atender los requerimientos en la investigación. Necesitaban presionar al ex presidente para apoyar la negociación de Santos con las farc.

Hace pocos días, alias gordo lindo, confesó que alias Jabón, narcotraficante que se hizo poderoso gracias a sus vínculos con algunos miembros de la policía, lo utilizó para enviarle un mensaje a Carlos Castaño. “Meneses hace lo que nosotros digamos” necesitaban enredar al presidente Uribe y éste podría acusar falsamente a su hermano de vínculos con paramilitares. La fiscalía cuenta con 3 testigos.  Meneses, ex policía, asesino vinculado con el narcotráfico, quien ha variado su versión varias veces, asegura haberse reunido con Santiago Uribe en una fecha donde el ganadero demostró que estaba en Manizales, muy lejos del supuesto sitio de reunión. El de Jesús Amaya, ex policía y confeso paramilitar, que dice ser testigo de una reunión donde estaba Santiago Uribe, a quien describe como alto, acuerpado y trigueño. Uribe es bajito, delgado y blanco. Amaya desmiente a Meneses y asegura que fue él, quien asesinó a Camilo Barrientos, conductor de bus, por un lio de faldas. Meneses acusa  a Uribe. El tercer testigo es Eunicio Alfonso Pineda, quien padece esquizofrenia paranoide, con un alto historial psiquiátrico y quien es protegido del cura Javier Giraldo, antiuribista declarado.

El juez no tuvo en cuenta 78 de las 86 pruebas solicitadas por la defensa. Santiago paga por su delito: ser hermano de un hombre honesto y firme.


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