Saludo a la bandera sin patria
Por Néstor Pérez Gasca
Según la historia de Colombia el 20 de julio, al parecer, es uno de los días más importantes del país; en esta fecha se celebra el Grito de Independencia de Colombia, con lo cual se conmemora la firma del documento que dio inicio a la “revolución” en 1810. Esto significa que en este 2020 se cumplen 210 años desde que la junta de notables de Santa Fé, incitó una discusión en la casa del español José González Llorente, lo cual dio origen a la celebración por el aniversario de la proclamación de la “independencia nacional”, que quizás no fue una independencia como tal, sino más bien un cambio de amo, un traslado del puesto de mando.
Por ese motivo muchos colombianos izan nuestra bandera, con el orgullo adulterado por vivir en un país, el cual presume una bandera tricolor, con un marcado color amarillo que se contradice con su significado, porque paradójicamente ese color solo representa el oro que nunca hemos tenido, es hacernos creer que antes “éramos” ricos, pero siempre vamos a seguir siendo pobres. Ni hablar del color azul que representaba los mares, sí, esos mismos que perdimos el 19 de noviembre del año 2012, con el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, el cual concluyó que Nicaragua era el legítimo dueño del mar y plataforma marítima que disipamos, y en consecuencia, se cercenó nuestra riqueza energética y pesquera.
Creo que desde ese 20 de julio de 1810, a pesar de haber transcurrido más de 210 años de celebración patriótica, todavía somos un pueblo que ansía tener libertad puesto que no han desaparecido los deseos de ciertos “golosos” de querer apoderarse de esta tierra sin nación, que brilla por la ausencia de identidad cultural y colectiva. Tanto es así que el único color que mantiene su simbología vigente es el que representa el derramamiento de sangre por los millares de muertos de nuestra guerra fratricida.
Mientras tanto, vivimos en el país que se ufana de una bandera que no comparece con la realidad, país que se olvidó de las necesidades de sus ciudadanos, olvido a los trabajadores de la salud que son los más explotados y más mal pagados; país que es el principal violador de los derechos laborales de sus empleados y gran mecenas del sistema financiero.
