Revisando protocolos
Difícil creer que la cúpula del ELN pida respeto por el cumplimiento de un documento escueto y espurio mediante el cual tratan de salir impunes frente a la responsabilidad ya aceptada del deleznable acto de terror que causaron en Bogotá.
En estas negociaciones desiguales y desventajosas en la que se encuentra la sociedad colombiana frente a esta caterva terrorista, narcotraficante y criminal, toca acatar la ley que ellos han dado carácter de absoluta y suprema.
El documento propiamente dicho que en su momento se consideraba secreto, es una serie de puntos que estipulan la salida de la cúpula del ELN del territorio cubano de una manera en que los eminentes representantes de esta sangrienta organización no tengan por qué romperse ni una uña.
Por supuesto que en dicho documento no se condicionó la extradición de los integrantes del ELN a la autoría de un acto terrorista de las magnitudes del ocurrido en escuela General Santander. ¿Acaso había que hacerlo?. ¿Acaso un documento con los impedimentos éticos como los infames “protocolos” pueden estar por encima del IUS COGENS, del derecho internacional humanitario y del estatuto de Roma?.
Ya la sociedad sabe y le fue recordada que de Derecho Internacional Humanitario el ELN no sabe ni le interesa saber.
En el comunicado dónde se atribuyen el hecho terrorista, en medio de su verborrea acostumbrada, buscaron justificar lo injustificable, aduciendo que no se violó el derecho de la “guerra”, al atacar una institución militar.
A los terroristas se les olvida, que esta es una institución educativa, compuesta por cadetes, niños, jóvenes, deportistas, incluso víctimas de otros países; sumémosle a ellos, los daños causados a las casas e instalaciones civiles aledañas, prueba fehaciente que no se dio bajo ningún escenario de guerra como ellos de manera torticera dijeron en su momento.
El gobierno cubano como era de esperarse, más allá de comportarse como una parte neutral, ha actuado como el compadre de la insurgencia. Pero ¿qué podemos esperar de una “república” de partido único, con los mismos pilares ideológicos del mal llamado ejercito de liberación nacional?.
Olvida Cuba, sus compromisos con el tratado internacional de policía Criminal INTERPOL, y las diferentes resoluciones expedidas por la ONU, para implementar la lucha frontal contra el terrorismo.
Existe incluso la convención interamericana en contra del terrorismo, de 2002, instrumento que aunque no obliga a CUBA (por no haberse reincorporado a la OEA), sí es de obligatorio cumplimiento por parte del gobierno colombiano.
Increíble que algunos lleguen a un nivel de cinismo tal, que prefieran hacer valer una hoja de papel manchada de sangre, irrespetando así, verdaderos instrumentos internacionales de protección de derechos humanos y lucha contra el terrorismo firmada por estados soberanos.
