Respaldemos a la Policía
Colombia es considerada uno de los países donde más se presentan actos terroristas contra la fuerza pública y la población civil, generando con su accionar belicista, un malestar y un ambiente hostil en la sociedad, con sus consecuencias sociales, económicas y ambientales en los territorios donde ocurren estos eventos. El flagelo del narcoterrorismo no permite entender el lenguaje de estos grupos insurgentes, cuando quieren hablar de paz y plantean a través de sus comunicados las intenciones de sentarse a negociar con el Gobierno Nacional y por otra parte la emprenden contra la estabilidad de las instituciones democráticas del país. Históricamente el país ha sido escenario permanente de los actos violentos de la guerrilla de la FARC en otrora y del ELN que ha focalizado en su actuar para atentar contra los miembros de la Policía Nacional.
Los recientes hechos, donde ha perdido la vida de manera inmisericorde algunos valientes integrantes la institución y del Ejército Nacional, han ocasionado un rechazo general de la opinión pública en los ámbitos nacional e internacional. Estos actos terroristas han violado el Derecho Internacional Humanitario y van en contra vía de lo que se estaba dialogando en las mesas de negociaciones entre el gobierno nacional y los voceros del grupo insurgente del ELN en Quito Ecuador, para buscar su desarme y su reinserción a la civilidad constitucional. Por tal motivo, el presidente Juan Manuel Santos Calderón tomó la decisión de suspender el quinto ciclo de conversaciones que se tenía previsto iniciar en los próximos días, hasta que no exista coherencia entre sus palabras y sus acciones belicistas. Estos eventos son inhumanos, desde cualquier escenario donde se le mire y consideramos que la sociedad colombiana, debe pronunciarse enérgicamente por las reiteradas acciones terroristas que se están presentando en algunas regiones del país. No es justo que la población civil sea también, la que se perjudique con el accionar demencial de estos grupos ilegales.
No nos vamos a dejar acorralar por estos grupos narcoterroristas, que solo buscan además del daño, dividir a la sociedad en su conjunto, ante estos actos execrables, miserables y cobardes, que nos obliga a reaccionar de manera unida y de una manera contundente. El terror que buscan desencadenar, algunos sectores minoritarios de la nación, que usan el arma del terrorismo, como un instrumento vil para sembrar el miedo entre los colombianos. Por tal motivo, debemos rodear a la policía nacional, la cual debe contar con toda la colaboración irrestricta de todos los ciudadanos, para contrarrestar cualquier indicio que conduzca a prevenir cualquier acción delincuencial. Nuestra solidaridad y nuestra convocatoria, para que la sociedad en general, formemos un binomio con esta institución, para enfrentar esta clase de eventos violentos que atenten contra el bienestar de la población y la dinámica productiva del país.
