Reparo histórico
Para que exista una verdadera democracia, debe existir una libertad de prensa, sin presiones, ni condicionamientos. No se puede someter a los comunicadores a un yugo judicial, ni estatal. Los colombianos tenemos el derecho de estar bien informados de las marrullerías y de los torcidos que se gestan en las altas esferas del Estado, incluyendo la ejercida por los grupos ilegales. Son antecedentes nefastos e imperdonables que se cometen. Además, la libertad de prensa se encuentra seriamente amenazada. En muchas regiones se ha vuelto un peligro, por las permanentes amenazas a que se encuentran sometidos, por algunos actores de presión.
El próximo fin de semana en la reunión semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se desarrollará el viernes en Cartagena, se va a resaltar un hecho inédito en la historia de la organización: la celebración del "Acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional" por parte del gobierno de Colombia con el objetivo de reparar ineficiencias e injusticias en torno al caso del periodista Nelson Carvajal Carvajal, asesinado en 1998 en el municipio de Pitalito. El acto de reparación se estableció en la sentencia del 13 de marzo de 2018 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que ordenó, entre otras medidas, la ceremonia pública "con el fin de reparar el daño causado a la víctima y de evitar que hechos como los de este caso, se repitan".
Este lamentable hecho que enlutó una vez más al periodismo huilense se constituyó en un episodio que pone en evidencia la fragilidad de nuestra democracia. Nos dejó una huella indeleble a todos los comunicadores sociales de la región. Esas manos empolvadas de la tiza, producto del orgullo de ejercer la labor de docente, quedó segada, por oscuros y soterrados intereses de algunos personajes de la segunda ciudad del departamento, que pretendían impedir que Nelson continuara al día siguiente con la difusión de los más viles actos de corrupción, en su noticiero que lo realizaba diariamente en la emisora Radio Sur de Pitalito.
Prefirió morir que doblegarse a los intereses mezquinos de esa raquítica y mezquina clase dirigente. Así lo hizo, el distinguido periodista Guillermo Bravo en la ciudad de Neiva. Siempre denunciaron las actuaciones irregulares de corrupción administrativa de algunos servidores públicos, en el desempeño de sus funciones o por sus abusos de autoridad. Hoy en día la sociedad se encuentra vigilante y ejerciendo el control social en defensa del patrimonio público. Por este motivo, es meritorio la reparación histórica que se hará en memoria de este ilustre defensor del erario y de la justicia social.
