Renta básica pero condicionada (I)
Quisiéramos ser optimistas ante la época de pos Covid-19. Deseamos que de verdad la población y en especial nuestros gobernantes cambien, pero somos escépticos. Ojalá esta pandemia sirviera para torcer las tendencias de pobreza en Colombia; pero de verdad, radicalmente. Pero una vez más, aunque la Providencia nos da la oportunidad de cambiar y los motivos para hacerlo, creemos que no lo haremos.
Es evidente que la crisis económica que estamos comenzando a palpar por el Covid-19 ha evidenciado más que nunca las desigualdades entre los ciudadanos. Y esto ha impulsado en Europa el debate sobre dos posibles estrategias para hacer frente al deterioro del Estado y mejorar los niveles en la calidad de vida de los más pobres: implementar la Renta Básica Universal (RBU) o el Ingreso Mínimo Vital (IMV). Debate que ya llega a nuestros países latinoamericanos ante el temor de que se imponga más populismo e irresponsabilidad en el manejo estatal.
La RBU es una prestación sin condiciones que se le haría llegar a todos los ciudadanos por el hecho de serlo. Todas las personas, independientemente de la edad u hogar en el que conviven, tendrían derecho a percibirla. Y es incondicional, pues no depende de los ingresos que se tienen o de si se trabaja o no. Esta renta incondicional y universal garantizaría a las personas tener cubiertas sus necesidades básicas, sin ningún tipo de estrato social; todos la percibirían y, por lo tanto, tendrían igual libertad para poder desarrollarse plenamente como seres humanos.
En cambio, el IMV es una prestación pensada sólo para personas en situación de precaria condición económica. La primera igualitaria y universal. La segunda discrimina y por tanto no es universal.
La primera se pretende fijar un importe que permita a quien la recibe no tener que trabajar y hacerlo se torna en una opción personal; la segunda al tratarse de una mínima cantidad, presuntamente obliga a quien lo perciba a completar los ingresos que necesita trabajando.
Lamentablemente, como somos los “idiotas latinoamericanos”, en términos de un periodista argentino, los de tendencia izquierda están muy activos promoviendo la RBU asegurando, textualmente, que podría ser una "liberación" para la región, como lo llamaron así en un foro digital organizado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales en Guatemala. Juran que esta sería la "solución práctica de los problemas" económicos y "puede ser una medida que termine generando sociedades más cohesionadas, más estables y más democráticas.” Pero ni esta, ni la alternativa del IMV son la solución. Lo es la de la que llamamos nosotros la Renta Básica Condicionada y hacia la Igualdad (RBCI) que la semana entrante explicaremos.
