martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-05-20 01:03

Redes sociales

Escrito por: Editorial | mayo 20 de 2019

Las Tics se han convertido en una de las herramientas tecnológicas más importantes para las organizaciones privadas y públicas que les ha permitido insertarse en el contexto internacional para ser más competitivos y tener unos niveles de productividad óptimos en la producción de bienes y en la prestación de servicios gubernamentales, respectivamente. Igualmente, este instrumento contribuye a fortalecer los procesos de enseñanza aprendizaje en el sistema educativo, a través de la utilización de los medios tecnológicos para adquirir nuevos conocimientos por parte de los docentes y estudiantes que asumen su función de facilitadores en el aprendizaje, en entornos altamente complejos que los conducen por el sendero de la búsqueda de un mejor bienestar para sus comunidades.

Las redes sociales están atrayendo a personas que aprovechan toda la infraestructura tecnológica disponible para difundir mensajes de odio y material violento por todo el mundo, aprovechando los peores sesgos cognitivos de los usuarios. A través de los ataques virales, se difunden todo tipo de contenido que buscan atentar contra la estabilidad y la formación moral de las familias en general. Se han vuelto incontrolables y no se puede trazar una línea entre la censura y la responsabilidad que tenemos los padres de familia.

Pero desafortunadamente, esta tecnología está siendo mal utilizada por algunos delincuentes informáticos, con el fin masificar tendenciosas mensajes y publicaciones que están atentando contra la vida personal y para desviar la atención sobre temas relacionados con la economía, política y la criminalidad. En muchas ocasiones se afectan los derechos a la honra, el buen nombre y la vida, entre otros. En otros casos suelen expresar mensajes mal intencionados sobre comportamientos de personas que, sin ser estrictamente punibles, suelen tener un grado significativo de reproche social.

La normatividad colombiana, es deficiente para definir con mayor nivel de detalle los límites de la información tergiversada que se difunden en las redes sociales. Igualmente, los operadores han venido desarrollando acciones tendientes a evitar estos abusos, al derecho fundamental de la libertad de expresión, vale la pena afirmar que la mejor norma es la que no está escrita.

Las redes sociales no tienen que seguir siendo explotadas como una plataforma para la intolerancia. Desde nuestros hogares, debemos ser responsables y solidarios en la formación cibernética con nuestros hijos. Recordemos que este importante instrumento, puede convertirse en un dispositivo cibernético para aumentar el odio y el terror entre los seres humanos. Debemos evitar que este antivalor, se propague como un fuego salvaje a través de esta herramienta tecnológica.


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