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Opinión/ Creado el: 2017-09-18 01:22

Redes de apoyo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 18 de 2017

Por: Juanita Escandón
El rol que cumplen las redes sociales en nuestra sociedad, es sin duda un tema polémico actualmente, pues es habitual relacionarlas con el desvanecimiento de los valores y por ende de las relaciones humanas.

Zygmunt Bauman , quién dedicó su vida, entre otras cosas a analizar los fenómenos sociales de la contemporaneidad, describe las redes sociales como una trampa; en estas, los individuos creen ser miembros activos de comunidades (que ellos mismos eligen a través de la posibilidad de agregar y desagregar miembros) tener diálogos y debates constructivos (con personas que opinan de forma similar y con poco conocimiento sobre los temas) y crear relaciones estrechas con los otros (aparentemente de forma más fácil y efectiva que en el mundo real)

Para el sociólogo, en resumen, las redes sociales son una forma de tapar el individualismo que caracteriza al ser humano contemporáneo y de disfrazar un problema mediante una sensación colectiva de confort, bienestar y progreso.

Para quienes piensan como Bauman, las redes sociales son las responsables de la sensación de caos social y moral que percibimos actualmente y aunque no difiero del todo, pienso que estas son más bien un catalizador de la decadencia humana que se viene gestando desde mucho antes que estas existieran.

Al igual que muchos inventos de la humanidad, las redes sociales han sido mal utilizadas y aunque de su mal uso existen un sinnúmero de historias alrededor de delitos y crímenes, también existen casos en los cuales se han llegado a salvar vidas gracias a la efectividad con la que se viraliza la información.

Durante el último año en Colombia, se ha evidenciado cómo la inmediatez de las redes sociales, ha servido para dar relevancia a casos que en el pasado no figuraban en los titulares de los medios y que por ende se quedaban en el ámbito privado y devenían en impunidad.

El más reciente es el caso de Leidy Franco, una de tantas mujeres que ha sido víctima de maltrato propinado por su pareja. De forma valiente, denunció su caso a través de una publicación en Facebook que en cuestión de horas había sido compartida por miles de usuarios y que en cuestión de días formaba parte de los titulares de los medios más importantes del país.

Otro caso es el del médico Fabián Herrera quien desapareció la noche del 29 de Mayo, tras salir de una fiesta con sus amigos. Gracias a la efectividad con la cual sus familiares y amigos hicieron difusión de la noticia de su desaparición a través de las redes, las autoridades se vieron presionadas a encontrarlo rápidamente. Desafortunadamente unos días después, el país conoció que el desenlace de esta noticia fue la muerte del médico, a manos de delincuentes que pretendían robarlo.

Por último, uno de los casos más sonados en el país, es el de Rafael Uribe Noguera, el “Arquitecto bogotano de familia prestante” quien raptó y abusó de Yuliana Samboní, pretendiendo que la situación de humildad de la niña y su poder económico y social, fueran suficientes para enterrar el caso en el olvido. Por el contrario, la rápida divulgación de los hechos a través de redes sociales y posteriormente medios de comunicación, jugaron un papel clave en el afán de las autoridades de judicializar al culpable y a los cómplices del crimen.

Más allá del desarrollo de cada uno de estos casos, posteriormente a haber sido ‘booms’ mediáticos, es preciso resaltar el rol clave que jugaron en ellos las redes sociales. Pienso que no solo el “amarillismo” que llaman muchos, es la motivación que lleva a cada usuario a compartir la noticia para darle mayor alcance, sino la solidaridad. Aun cuando se les responsabiliza a las redes sociales del distanciamiento entre las personas, siento que en casos como estos son ellas las que nos unen como país y como sociedad; son la conmoción, la indignación y la solidaridad, las que nos llevan  a querer replicar estos casos, pues aunque nos duelen y nos avergüenzan, solo visibilizarlos garantiza que las autoridades se movilicen y la justicia los castigue (ojalá)

Estudios afirman que las redes sociales  son un reflejo de nuestras relaciones interpersonales y nuestro actuar como sociedad en la vida real. Al final del día, pienso que son nuestro malogrado esfuerzo por recuperar la fraternidad y la humanidad que hemos venido perdiendo en el camino; pues en medio de la viralización de casos como estos, es que sentimos al otro más próximo, nos ponemos en la piel de la víctima, nos solidarizamos con el dolor de su familia y sentimos como propio, su afán de hacer justicia.  


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