viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-08-28 03:00

Reconcíliate con el pasado

Escrito por: Froilán Casas
 | agosto 28 de 2019

Hay gente que camina mirando el espejo retrovisor. Se lacera mirando el pasado, -bueno, tienen alguna vergüenza-. Se debe aprender de los errores, de los personales y los de los demás. El libro Santo nos dice: “Si Tú tuvieras cuenta de nuestros delitos, ¿quién podrá resistir?”.

De modo que, en general: Quién esté sin pecado que tire la primera piedra. Ordinariamente quien se rasga las vestiduras por los pecados ajenos, sobre todo en materia de desórdenes sexuales, es quien menos autoridad moral tiene para criticar, -obviamente no siempre, es verdad-. Igualmente, quien vive cacareando justicia, especialmente en los círculos académicos, es quien suele ser injusto en sus relaciones comerciales, académicas, laborales, etc. ¿Quién es un amigo? Aquel que, conociendo el fondo de tu alma, aún te quiere. La reconciliación con el pasado no solo debe ser personal, también histórica. Pregunto: ¿qué partido, religión, etnia, cultura, etc., no ha tenido bandidos, avaros, codiciosos, asesinos, explotadores, etc.? Por favor, no sigamos endilgándole a una religión, a un pueblo, a una etnia, atrocidades cometidas en el pasado, ¿quién se librará de un pasado oscuro? Por favor, lo pasado es pasado, aprende de él, para no repetir los mismos errores.

Humano es errar, pero es sabio arrepentirse y reemprender la marcha. Tus fallas deben ser acicate para reemprender un mañana mejor. No seas terco ni autosuficiente, reconoce tus fallas y retoma tu camino. No te creas una piltrafa del universo, ten autoestima, a pesar de tus desmanes, todavía puedes cambiar. Es grave pecar, pero es mucho más grave no reconocer tu pecado. Además, Dios no te ha hecho basura, Dios te ama pesar de … Lo que no quiere es que sigas empecinado en tu pecado. El verdadero sabio es quien vive aprendiendo y se aprende más de los errores.

La ignorancia no es problema, es problema no querer aprender. Ten la capacidad también, de perdonar los errores de los demás, ¿por qué exiges si tú no das? Exiges que los otros cambien y, ¿tú no cambias? Da el primer paso. Deja las cantaletas por los errores del pasado, mira el presente y sigue adelante; cree en el cambio positivo del otro, -obviamente sé cauteloso y prudente-. No olvides este aforismo: perro que no conozcas, no le toques el rabo. No te dejes llevar por tus arrebatos, por la primera impresión, uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras.

Tú no tienes que estar comentando los errores del pasado, tú tienes derecho a tu privacidad, a tu intimidad. Lo que es claro es que debes estar en un mejoramiento continuo. Inteligente es el que reconoce el error para ganar la verdad y la verdad es una búsqueda permanente. No le saques a flote a tu compañero de trabajo, las fallas del ayer; guárdalas, es noble guardar un sano silencio.

¿Por qué le tiras piedra al techo de tu vecino cuando el tuyo es de vidrio? Que falles no es problema, que continúes fallado sí es un problema. No seas soberbio y altivo, reconoce que tú no eres perfecto, eres perfectible; reconocer lo que tú eres te hará sabio.