miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-06-01 05:58

Realidad vs Pesimismo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 01 de 2020

Por Carlos Eduardo Trujillo González

Cada día que pasa, cada decisión y acción gubernamental tomada frente a poder reactivar la economía y de pretender volver a la normalidad en un mundo que jamás volverá a ser igual, tiene sin duda consecuencias. Las presiones que ejercen no solo las multinacionales y grandes emporios económicos foráneos y locales, pero por sobre todo el consumismo galopante en que la humanidad se había sumergido y sin duda las necesidades propias de los más vulnerables donde el techo, el hambre y la falta de oportunidades acumuladas por la desigualdad que han propiciado los que han pretendido manejar el mundo buscando siempre alimentar sus propios intereses como si no pensaran que algún día también van a morir. Todo ello acelera la toma de decisiones para lo que tal vez no estamos preparados y originan un hueco de vulnerabilidad que permite pensar que en nuestro país por lo menos no llegado lo peor.

Sin acudir al pesimismo, lo peor vendrá, cuando el verdadero pico endémico y consecuencias de la pandemia cobre las vidas que aun las estadísticas y cálculos no revelan. Estos dos meses de cuarentena solo han servido para preparar algunas instituciones hospitalarias y poder atender el pico viral, que, como consecuencia de la falta de disciplina social, las presiones propias del consumismo patrocinado mediáticamente por quienes les interesa la reactivación económica por encima de la vida y ello propicie tener las UCI llenas como hoy aún no todavía no están; y los más preocupante, al parecer no han nada nuevo habilitado.

El no poder contar hoy con una vacuna, la cual estarán no solo probando, estudiando si no también calculado la TIR de un negocio sin precedentes, hace que debamos tomar las medidas que se conviertan en la defensa de la vida, la familia y desde luego de esta nueva sociedad que se construye hoy como consecuencia no de la conciencia sino de la pandemia.

De modo que la responsabilidad es una tarea de todos. El distanciamiento social, el lavado de manos, el uso del tapabocas, la no asistencia a eventos sociales y populares, de volver a lo básico y esencial es una opción de vida en medio de esta difícil situación que vivimos como sociedad. Por ello no cabe en ninguna cabeza razonable que en medio de lo que pasa, haya gente haciendo fiestas, entierros multitudinarios con mariachis y pólvora, además sacando los niños a la calle sin ninguna protección, exponiéndose y propiciando multiplicar las posibilidades de muerte.

¡La pregunta que hoy hay en el ambiente, es que quien sigue contando los muertos y enfermos de dengue? ¿Desapareció? De ello nadie volvió hablar, al parecer la leishmaniasis también sigue creciendo; esos cercos epidemiológicos no se pueden descuidar. Antes de la pandemia, el dengue ya recaudaba más muertos que propio COVID-19 y para entonces el Huila encabezaba las estadísticas nacionales junto al Valle, Cesar y Tolima.

Que el COVID-19 no vulnere las estadísticas y borre de la memoria los demás problemas y sobre todo de la responsabilidad colectiva que hoy tenemos.