viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-09-06 01:45 - Última actualización: 2017-09-06 03:41

Rajados en cultura ciudadana

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | septiembre 06 de 2017

Neiva crece a pasos agigantados, dentro de poco tiempo el DANE, llevará a cabo un censo poblacional que no se realiza desde el año 2005.  

La predicción es que el casco urbano del municipio alcance los cuatrocientos mil habitantes para el 2018 y se consolide como una de las ciudades más importantes del sur colombiano.

Con todo y ello, a pesar de que Neiva cuente con avenidas, Centros comerciales, lugares de entretenimiento, restaurantes reconocidos, Salas de Cine, Clínicas, nada de eso nos define como ciudad.

Lo que sí nos define como tal es la cultura ciudadana, materia que pasamos de agache y de la peor manera.

Se necesita un guarda de tránsito en cada esquina para respetar las normas de tránsito, un policía en cada humedal para no contaminarlo y hasta la Directora de Justicia de la ciudad para que nos recoja la basura que votamos en el Parque Santander.

¡Así no es!, se le abona la iniciativa y la capacidad de reacción de la administración municipal para acatar el llamado hecho por los medios de comunicación que denunciaron el evidente estado de deterioro y abandono en que se encuentra el corazón de Neiva.

En una campaña que llamaría relámpago, diferentes secretarías de la Administración en cabeza de la Dirección de Justicia y en cooperación con los que siempre pagan el pato- los muchachos que están prestando el servicio militar- comenzó una jornada de limpieza y ornato llevada a cabo en total austeridad.

10 puntos sobre diez en amor por la ciudad y capacidad de reacción para el Señor Alcalde, la Directora de Justicia y demás funcionarios; pero cero por no impulsar  campañas pedagógicas  que genere en los ciudadanos conciencia a la hora de botar basura o dañar escenarios públicos.

Este no es un llamado de atención para la administración-al menos no del todo- sino para nosotros mismos como ciudadanos. Los servidores públicos no se pueden convertir en sirvientes públicos,  alcahuetas de personas irresponsables que usan los espacios públicos como baños, lugares para encuentros sexuales o basureros al aire libre.

Tristemente, mientras se desarrollaba la jornada de aseo pude constatar cómo a escasos metros del parque, los individuos que hacen presencia permanente en el (habitantes de la calle, personas de la tercera edad, vendedores informales, prostitutas etc) se dedicaban a generar basura y desorden. Pareciera que las numerosas cestas de  basura colocadas alrededor fueran invisibles; para ellos y para muchos otros transeúntes, las colillas de cigarrillos, los vasos donde toman su tinto mañanero o cualquier otro envoltorio o desperdicio se ven mucho mejor en el piso, y como ciudad limpia, la policía y la administración los recogen y no dicen nada, ¿Qué afán tienen en dejar de hacerlo?

Invertir en cultura ciudadana no cuesta nada, contagiarla mucho menos, corrija amablemente aunque le respondan con dos piedras en la mano, los que creen en la urbanidad, son más, eso sólo que están a la espera del respaldo de las autoridades. 


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