miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-08-12 12:32

QUIEN NO QUIERE TRABAJAR, QUE TAMPOCO COMA

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 12 de 2020

Por:  Froilán Casas

Obispo de Neiva

Por favor, no se trata de quien no puede trabajar, por razones de un accidente, una deficiencia física, una catástrofe familiar. A esta persona hay ayudarla en grado superlativo, el Estado, la empresa privada, las personas naturales. Distinto es el caso de personas que no quieren trabajar. A esas personas se refiere el Apóstol de los Gentiles, Pablo de Tarso en una de sus cartas. Hay zánganos que son una carga para la sociedad, viven en el dolce far niente = dulce hacer nada. Son ese tipo de especímenes que le piden permiso a una pierna para mover la otra; son aquellos que “nacieron cansados”, ni rajan ni prestan el hacha; son personas paquidérmicas, a todo le ponen problema y viven quejándose de todo y no aportan nada. Son personas que para todo tienen excusas, su mala suerte se debe al gobierno, a su familia, a la sociedad, a su región, etc.  Que su conducta se caracterice por su capacidad de servicio, su creatividad y recursividad para ayudar y ofrecer soluciones a los problemas presentados. No sea rémora, trabaje, aporte, deje huella. No critique la oscuridad, encienda una vela. Nuestro Maestro nos enseña en la parábola de los talentos que, quien excava un hueco y entierra el talento, no lo hace productivo, es sacado del banquete del trabajo productivo y tirado a “las tinieblas exteriores”. Es más, el talento improductivo es entregado a la persona que ha producido más: porque al que tiene se le dará y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Infortunadamente en nuestra cultura hay mucho asistencialismo, -bueno, en esta época del azote del COVID-19, por favor, a desprendernos y ayudar a los más indefensos, pero después, a fomentar proyectos productivos-. No podemos seguir fomentando la pobreza, hay que ayudar al pobre para que salga de pobre; en el banquete de la vida, a nadie le puede faltar el pan; la miseria y el hambre, en un país tan rico como el nuestro, es la mayor muestra de la baja calidad del pueblo colombiano. Israel, un país tan pobre en recursos naturales, es una de las economías más pujantes del mundo. Suiza, un país sin mares, tiene la segunda flota naviera más grande del mundo. Japón, un país pobre en recursos naturales, es una de las economías más prósperas del planeta. ¡Qué zánganos que son muchos colombianos, tan ricos y tan pobres! Doscientos años hablando de pobreza y seguimos en los peores índices de crecimiento económico. Se alimenta la pobreza, para tener cautivos a los pobres; son los votos más seguros; cuando se vota por el estómago, se tiene asegurado el triunfo electoral. La pobreza es el mejor caldo de cultivo para que lleguen las dictaduras de todo pelambre; de modo especial, la dictadura del proletariado, que se perpetúa en el poder por décadas y casi siglos: no hay peor verdugo que aquél que ha sido esclavo. Un país trabajador con cero desempleo, difícilmente llega la extrema izquierda o extrema derecha. El capitalismo salvaje es tan nefasto como el comunismo tiránico y expoliador de todas las libertades individuales.

+ Froilán, obispo de Neiva