Que vivan los estudiantes
Por: María del Carmen Jiménez
Larga vida al movimiento estudiantil que con su organización y movilización pacífica, ha liderado un valioso ejercicio de concientización social sobre el estado de la educación superior pública. En 2018 después de extensas jornadas de protesta y de análisis sobre los problemas estructurales que enfrenta este nivel educativo, sin obviar las grandes dificultades de la educación básica y media, logró suscribir un acuerdo con el Gobierno nacional en el que se precisó garantizar mayor presupuesto para la Universidades públicas que les permita su normal funcionamiento, así como discutir el nuevo modelo de Educación Superior en Colombia. Los mecanismos de financiación estipulados en la Ley 30 han quedado obsoletos, generando una brecha entre el crecimiento anual del gasto y el de las transferencias recibidas del Estado.
Septiembre de 2019 estuvo signado también por la unidad y movilización de estudiantes de la universidad pública y privada. Esta vez hicieron sentir sus voces contra la corrupción detectada en la Universidad Distrital y contra los excesos del Esmad que afectó el hospital San Ignacio de la Universidad Javeriana. Una ola de indignación se vivió a lo largo y ancho del país. Estas importantes marchas fueron opacadas por hechos violentos de quienes bajo el anonimato de la capucha se enfrentan con el Esmad, organismo que también, de manera irracional, agrede a quienes son ajenos a estos actos de violencia. El Gobierno Nacional en cabeza de su Vicepresidenta y Ministro de Defensa estigmatizan la protesta y proponen reglamentarla, omitiendo que ya existe reglamentación de la misma. Con esto ocultan la incapacidad del Estado en el diseño de estrategias que permitan individualizar los encapuchados y aislarlos de la protesta. No es responsabilidad de los manifestantes ejercer ese control. Expertos en estos asuntos plantean que el Gobierno debe profesionalizar la inteligencia para identificar a los violentos y evitar desmanes.
¿Por qué no lo hacen? Me atrevo a no creer los rumores que circulan de presuntos infiltrados de la fuerza pública que provocan este tipo de situaciones.
El 10 de octubre estudiantes de universidades públicas y privadas de nuevo se tomaron las calles para expresar su inconformidad por el incumplimiento del Gobierno Nacional a los acuerdos pactados en materia presupuestal, demostrando una vez más la defensa de la educación superior pública y de calidad. Otros puntos que motivaron las movilizaciones giraron en torno a la garantía del derecho a la protesta consagrado en la Constitución, tolerancia cero con la corrupción en las universidades y la defensa de la autonomía universitaria, violentada por el ingreso de la policía al campus universitario. Un aspecto importante que los estudiantes reivindican también es la necesidad de devolver a la ciencia, la tecnología e investigación más de 700.000 millones de pesos que el Estado le quitó, así como el incremento del presupuesto para el Sena y la Esap.
El día que se entienda la importancia de la educación como motor del desarrollo y transformación social avanzaremos hacia una sociedad moderna y civilista. Para los estudiantes que con decoro enarbolan las banderas de defensa de la educación, la ciencia y la innovación, todo nuestro apoyo y reconocimiento. Que vivan Los estudiantes!.
