Que renuncie y haga política de frente
En su momento creí que la revocatoria del mandato que se planteó contra el alcalde Rodrigo Lara Sánchez, era una injusticia y un acto de ingratitud contra quienes votaron por él, cansados de la corrupción y la politiquería.
Ahora que por fortuna le hace falta menos de dos años para terminar su administración, y ya lo que fue, fue, porque estamos en cuenta regresiva y el alcalde Lara no levantó cabeza, sí creo que fue una equivocación grande no haber apoyado esa iniciativa de desplazarlo a él y a su camarilla del poder.
¿Por qué? Porque si hacemos un comparativo de lo que la gente estaba pidiendo a gritos, contrarrestar la corrupción, lo que nos tiene en cuatro patas, y el amiguismo que está acabando con las instituciones públicas, y lo hecho por Lara hasta el momento, no hay diferencia alguna con la politiquería y los hechos de corrupción denunciados siempre por la gente de bien.
Se nota a leguas que todas las promesas de campaña eran un espejismo, un funcionario de Empresas Públicas perseguido por la gerente Cielo Ortiz, que pidió no revelar su nombre, dijo con preocupación “el alcalde y sus amigos también vinieron a llevar”.
Ahora que estamos en plena campaña para senado y cámara, la gente comenta que si al alcalde Rodrigo Lara Sánchez, le gusta tanto la política, debe renunciar para hacer política con su propio bolsillo y no utilizar el erario municipal para echarse sobre sus hombros las campañas de sus amigos y atacar por debajo de la mesa a los demás.
Para la muestra un botón, el alcalde Rodrigo Lara, fue elegido con el aval del Partido Alianza Verde y curiosamente solo pueden entrar a su despacho los recomendados de los demás partidos, menos los del partido que lo avaló, porque se considera el dueño de esa organización política.
Quien iba a creer que el dirigente Miguel Rodríguez, el fundador del Partido Verde en el Huila, y muchos amigos apolíticos que le dieron la mano y lo ayudaron, tampoco pueden entrar al despacho del alcalde. Si esto no es un acto de ingratitud, quien sabe que será, díganme ustedes.
Allá solo puede entrar la maquinaria política de estrato seis al servicio de Diego Muñoz, candidato al senado de Lara, que nadie conoce, ni ha liderado ninguna causa social en beneficio de los huilenses, y dizque una vez encuelló al alcalde en el despacho, sin embargo tiene los mejores cargos. Lo de la encuellada lo dicen en todos los mentideros políticos de Neiva.
Las obras grandes que está ejecutando la administración Lara, tienen presupuesto y financiación gestionados por gobiernos anteriores, como la Avenida Inés García, los intercambiadores viales de las 16 y de la Usco, el SETP, los colegios nuevos, como el Lara Bonilla, dotado por el Gobierno nacional y que de Lara solo tiene el nombre de su papá.
Entre los alcaldes Héctor Aníbal Ramírez y Pedro Suarez, consiguieron casi doce mil millones para la primera y segunda fase del Colegio Lara Bonilla, el Gobierno Lara Sánchez solo puso 2.300 y eso que llegaron del gobernador del Huila y el Presidente.
La gestión ante los organismos nacionales es lánguida porque no tiene visión ni equipo técnico para elaborar y gestionar proyectos de desarrollo y de infraestructura social y económica y, los resultados tan flacos se notan a la vista y no mienten.
No es raro escuchar que el gobierno del alcalde Lara, ahora si se ve en los barrios en donde algunos funcionarios municipales están ofreciendo a los lideres y presidentes de juntas comunales cosas personales para cerrar filas en la campaña de Diego Muñoz, repito no lo digo yo, me lo dice la gente.
