martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-04-28 09:38

Que no nos de pena nuestra historia

Escrito por: Jorge Enrique Cabrera
 | abril 28 de 2019

Todos los colombianos tenemos un sistema natural y automático de defensa cada vez que un extranjero nos pregunta por algo relacionado al narcotráfico o los años recientes de violencia de nuestro país. Somos campeones en salirnos por la tangente ante cualquier pregunta de Pablo Escobar, la guerrilla o los paras. Es una regla implícita para todos los colombianos: explicar rápidamente que eso pasó hace muchos años y que ahora somos un país distinto. Es increíble nuestra habilidad para que en menos de un minuto, cambiemos el foco de la discusión y empecemos a hablar de café, Shakira, Cartagena, James y Nairo.

No puedo contar las veces en que caí en la trampa y evité con maestría responder las preguntas incómodas de series y películas como Narcos o las historias de secuestros de las FARC hasta que me di cuenta que los extranjeros que me preguntaron genuinamente  querían conocer y entender el tema y oírlo de boca de un colombiano. Dado que pocos hablan de nuestra historia, la gente se cree todos los mitos y leyendas: “Pablo Escobar era como Robin Hood y lo amaban todos en Medellín”. A los extranjeros que compran las camisetas con la cara de Pablo Escobar nadie les ha explicado lo realmente doloroso que fueron esos años y cómo llevar su cara en el pecho es un insulto para sus miles de víctimas.   

En Alemania les tomó décadas hablar de la segunda guerra mundial y el holocausto. No fue un proceso fácil pero hoy son un excelente ejemplo de reconocimiento de su historia, sus víctimas y las duras lecciones de la guerra. Es imposible ir a Alemania y no ver los cientos de museos y homenajes a las víctimas por todo el país. Los Alemanes y Judíos se esmeran en que nacionales y extranjeros conozcan los detalles de lo sucedido y han invertido millones en museos que educan al mundo para asegurar que la historia no se repita.    

Desde que decidí hablar directamente del tema y responder sin evasivas las preguntas de amigos extranjeros sólo he encontrado respeto y admiración hacia el pueblo colombiano. En Colombia nos falta madurez para hablar del tema y museos de memoria histórica en todas las regiones del país que sufrieron diferentes tipos de violencia. De nosotros mismos depende quién cuenta nuestra historia. Por ahora van ganando Netflix y Popeye.       

La JEP finalmente tomó la decisión que todos los colombianos estábamos esperando desde hace meses, especialmente sus víctimas: la pérdida de beneficios de alias “El Paisa”. Las víctimas merecen saber toda la verdad y es apenas justo que su actitud descarada se castigara con su expulsión. Confiamos que nuestras Fuerzas Militares lo capturen lo antes posible y lo hagan pagar todos los días de cárcel que ya se ganó.