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Opinión/ Creado el: 2018-05-05 01:41 - Última actualización: 2018-05-05 01:41

Qué hacer ante los delitos crecientes

Escrito por: Álvaro Hernando Cardona González
 | mayo 05 de 2018

Por: Álvaro Hernando Cardona González

Se torna evidente que seguimos haciendo las cosas igual porque seguimos igual. Somos exagera y negativamente tercos.

La manera como se está castigando la contravención y el delito en Colombia (cuando el Estado no claudica frente a ellos, lo cual es otra cosa que debería cambiar) es equivocada.

Hace poco, por otro medio escrito de comunicación, leíamos que un delincuente joven, con alias de “El Flaco” en Bogotá desde los 18 años, ha sido capturado en 21 ocasiones y sigue delinquiendo y lo siguen dejando libre. Eso con la excusa de que como nunca lo han condenado, pues no ha reincidido.

No más tolerancia frente al delito y la contravención. Seguir haciendo lo mismo frente a ellos, como hasta ahora, deja evidenciado que no le deja resultados tangibles a la sociedad.

En materia ambiental tenemos los planes de manejo ambiental, que se imponen aún si el infractor es sancionado. Se busca castigar las infracciones pero resarcir el daño ambiental. Bien, en materia criminal debe suceder igual. Incluso en todas las materias del Derecho debería suceder igual.

Debemos partir que el delito y la contravención son hechos que afectan y causan un perjuicio a toda la sociedad. Sin discriminaciones. De ahí que tampoco se debe claudicar jamás ante el delito y la contravención. El Estado debe emplear toda su energía, luego toda su fuerza, para someter al delincuente, llevarlo ante la justicia, juzgarlo y hacer efectiva la condena.

La justicia debe ser pragmática al imponer condenas o sanciones a delincuentes e infractores. Siempre la pena accesoria debe comprender someterse a tratamiento psicológico experto que ayude a la prisión a cumplir su función de resocialización. Las rebajas por estudio y trabajo deben eliminarse para dar paso sólo al trabajo efectivo en favor de toda la comunidad y nada de pago. Claro, esto sólo debe ser para los condenados.

Llegó la hora de evaluar seriamente la política criminal frente a la reincidencia; debemos hallar qué hacer frente a individuos que recurrentemente cometen delitos. La cárcel y las sanciones pecuniarias en el caso de las contravenciones, a secas, no sirven. Debe haber programas serios de rehabilitación, inserción en la sociedad, seguimiento, y deben fijarse penas y sanciones incrementales.

Es importante tener clara la situación. El Estado nunca debe negociar con delincuentes. Porque el daño que hace a una política criminal o contravencional es inmensurable. ¿Cómo censurar al que roba si perdonamos al que asesina o secuestra? Y detrás de eso se estratifica al infractor; unos son de primera y otros de segunda clase. En Colombia debemos tener seguro que quien infringe la norma, es condenado, sin excepción.


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