Que el silencio no sea una opción
Por Oscar Armando Rodriguez Ruiz
Hablar del Huila, es hacer referencia a un Departamento próspero, que le apuesta a la inversión y al crecimiento económico mediante la creación de nuevas empresas, la hotelería, la incursión de grandes almacenes de cadena, la llegada continua de universidades, el posicionamiento turístico y la exportación de importantes productos autóctonos hacia el exterior.
Es precisamente tan valiosas riquezas las que conllevan a las bandas criminales a poner sus ojos en esta “Tierra de Promisión”, a ver al Huila como un ‘pulmón’ financiero para subsidiar sus actividades criminales y fortalecer su andamiaje financiero.
Y para una mente criminal, que mejor medio que la extorsión, acción delictiva que ataca principalmente los miedos de los ciudadanos, miedo a ser víctima de un atentado, a perder su familia, su vida y las propiedades por las que ha trabajado honradamente.
Todos esos temores que invaden a una víctima de extorsión, lo llevan a guardar silencio y acceder a las pretensiones económicas de sus victimarios, olvidando que tras el primer pago, llegará una segunda y una tercera exigencia que finalmente podría convertirse en un secuestro.
Acciones que le dan valor al delincuente para extender sus extorsiones a otros gremios, ya no será solo el cafetero, el ganadero, el médico o el profesor, la cifra de víctimas ira en aumento.
Una ‘epidemia’ que entre todos podemos combatir; primero tomando medidas de autoprotección que nos permitan cuidar de nuestra información personal, familiar y laboral y segundo, confiando en las instituciones, en las unidades idóneas para combatir esta clase de delitos que atentan contra la libertad personal.
Sí hacemos uso de nuestro valor ciudadano, sí denunciamos y sí entregamos información valiosa a nuestro Gaula Militar, le brindaremos las herramientas necesarias para la judicialización de los responsables de la extorsión y el secuestro, demostrándole a los delincuentes que este es un delito que no tiene cabida en el Huila.
Nuestros soldados se capacitan y entrenan para estudiar los perfiles delictivos, planear y ejecutar operaciones antiextorsión y brindar la mejor capacitación a los ciudadanos para saber cómo actuar frente a una llamada intimidatoria y cómo dejar todo en manos de los expertos.
De ahí que callar no debe ser una opción, “yo no pago, yo denuncio”, debe ser el único camino a seguir por un ciudadano de bien que está en el ‘radar’ de la delincuencia.
